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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 853

Las dos ancianas decidieron irse de compras para buscar un regalo de bienvenida para Sofía Vargas.

Antes de salir, Doña Salomé llevó a Leonardo Rojas a un lado para hacerle una advertencia: —Deberías apresurarte con lo de tu boda con Nerea. Haz las cosas bien, pide su mano formalmente y organiza todo como se debe, así podré regresar tranquila a preparar los detalles.

Leonardo asintió con una sonrisa. —Lo tengo todo fríamente calculado. Usted no se preocupe por nada, Doña Salomé, dedíquese a ser una abuela feliz y a disfrutar.

Doña Salomé lo miró con los ojos entrecerrados. —Ah, ¿lo tienes calculado? ¿Entonces ya le propusiste matrimonio? ¿Nerea ya aceptó casarse contigo?

Leonardo levantó la mano, mostrando el anillo en su dedo anular, con un brillo de orgullo y presunción que no podía ocultar. —Es el anillo de compromiso.

—Menos mal que no perdiste la cabeza en el extranjero. Buen trabajo.

Satisfecha, la abuela Solano salió de la habitación.

De paso, reclutaron a Kevin Rojas, quien tendría que hacerla de cargador y guardaespaldas personal.

Sofi y Emilio también se unieron a la excursión.

Las dos ancianas se dirigieron a la Gran Plaza Marítima, el centro comercial más lujoso y exclusivo de Rosarito.

Ropa, bolsos, sombreros, zapatos, lentes de diseñador… todo lo que les gustaba, lo compraban sin dudar.

Kevin se encargaba de pasar la tarjeta y dejaba la dirección del hotel para que les enviaran las compras a domicilio.

Después de arrasar con las tiendas de moda, las ancianas decidieron visitar una prestigiosa boutique de joyería de alta gama.

En el camino, Emilio vio una famosa heladería que tenía una fila enorme y se le antojó uno.

Kevin se llevó a los dos niños por sus helados, mientras las ancianas entraban solas a L'Éclat Joyeros.

Los empleados veteranos de la joyería, al ver a dos ancianas de cabello blanco con ropa sencilla y sin logotipos llamativos, asumieron que no tenían dinero.

Así que se las pasaron a Paola, una empleada novata, para que las atendiera.

La joven y hermosa Paola fue sumamente amable. Les preguntó con paciencia qué buscaban y les ofreció recomendaciones profesionales acordes a sus gustos.

Doña Salomé eligió una hermosa medalla de oro, y Doña Belén se decidió por una fina esclava de protección, ambas como regalos para Sofi.

Luego, Doña Salomé preguntó si tenían alguna pieza que fuera ideal como regalo de bodas.

Capítulo 853 1

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