—¡Con razón!
Polo estaba furioso.
—¡Ya decía yo que su relación era rarísima y que no nos la presentaba!
—¡Resulta que se metió con la mejor amiga de Catalina!
***
Catalina estaba con Manuel resolviendo un pequeño problema de la investigación cuando recibió la llamada de Noelia.
Al enterarse de que Polo le andaba buscando problemas a Noelia, frunció el ceño, pidió permiso y salió.
La dirección era la de siempre, el Autódromo Puerto.
Catalina le había advertido a Noelia que no saliera, así que últimamente solo iba de casa al autódromo y del autódromo a casa.
La gente que iba al Autódromo Puerto era prácticamente la misma de siempre, así que se quedaba tranquila.
Hoy, Polo había ido a buscarla a propósito.
—Manuel es un ingenuo y te aprovechaste de él, pero te lo dejo claro.
—Mientras yo esté aquí, no pienses que vas a seguir engañándolo.
Polo soltó una risa fría.
—Juegas con los hombres y ya.
—Pero ahora, te metiste con mi amigo.
—Estás buscando problemas.
Noelia ya sabía de qué iba el asunto por Catalina.
Así que el malentendido de Polo no la sorprendió.
Bajó la mirada y ni ganas de contestarle.
Pero Polo no pensaba soltarla.
—Llama ya mismo a Manuel y termina con él.
—Como no lo hagas, atente a las consecuencias.
Noelia le apartó la mano.
—No me toques. ¿Tú qué eres, el dueño del mundo?
—¿También mandas en las relaciones de los demás?
Polo levantó la mano:
—No te hagas la que no sabe.
—Todos recordamos que cuando llegaste aquí anduviste con varios tipos del autódromo en algo bien turbio.
—No voy a dejar que le arruines la vida a Manuel.
Noelia estaba enojada.
En su situación, hasta para salir a la calle tenía que andar por las sombras.

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