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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 107

Catalina entró en su espacio privado y, sin poder contenerse, le preguntó a Leo:

—¿Soy la primera persona que viene aquí?

Leo se cambió los zapatos.

Entró a la casa y respondió con indiferencia:

—No.

Ella se quedó paralizada.

Le dio miedo que Leo tuviera novia:

—Entonces, ¿quién fue? ¿La conozco? ¿Estás saliendo con alguien?

Al oír eso, Leo no pudo evitar sonreír:

—Fui yo.

Catalina se alegró al instante:

—Entonces, ¿soy la segunda?

Leo fue al refrigerador a buscar su leche favorita:

—Tampoco.

Ella bajó la cabeza, estaba desanimada:

—Entonces, ¿quién fue el segundo?

—Carlos —respondió él, y continuó—: El tercero fue Javier, luego Polo, y después Manuel.

Catalina hizo un puchero:

—Entonces, al menos soy la primera chica que viene aquí, ¿no?

Él ya no la contradijo.

Le dio la leche calentada en el microondas:

—Bebe, ve a lavarte.

—Las sábanas de la habitación de invitados están limpias.

—Duerme temprano.

Ella se sorprendió un poco:

—¿Puedo quedarme aquí?

Leo la miró fijamente:

—Si puedes volver sola, no hace falta.

Claro que Catalina no quería volver.

Quería quedarse con él.

Estar con él la hacía muy feliz.

No sabía por qué, aunque no dijeran nada, con solo verlo ya se sentía contenta.

Qué extraño.

En ese entonces, todavía no sabía bien qué era el amor.

Sus amigas decían que cuando veía a un chico guapo, se le trababa el cerebro.

A Catalina no le importaba.

Si podía mirarlo todo el tiempo, no le molestaba perder la razón.

De repente, Catalina sintió una punzada de tristeza.

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