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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 683

Capítulo 683

Entre lágrimas, se volvió hacia él y le preguntó:

-Estás aquí, ¿verdad? ¿Eres tú?

Era la respuesta que ella buscaba con desesperación, pero el Adrián de diecisiete años no entendía a qué se refería. Solo contestó, sin saber qué más decir:

-Sí, estoy aquí.

Al verla deshecha en llanto, sacó un pañuelo, le secó las lágrimas y murmuró:

-Siempre he estado aquí, nunca me fui. Fuiste tú la que dejó de buscarme.

Olivia negó. Esa no era la respuesta que quería. Ya no encontraba la que buscaba...

-Adrián, ya no encuentro la respuesta... Y tampoco te encuentro...

-¿Qué respuesta buscas? Dímelo y te ayudaré a encontrarla, ¿sí? No llores, llorar no arregla nada... Eh, mira... El raspado ya se derritió. Si no te lo comes, me lo como yo... ¿No eres feliz viviendo en esa casa?¿ Alguien te molesta?

Olivia no sabía de qué hablaba. ¿Qué era eso de vivir en esa casa? Ah, claro, ¿la casa que había comprado Santiago? Pero eso había sido un año después, ¿no?

Para entonces ella y su abuelita ya deberían haberse mudado a la casa nueva.

-No, Adrián, no es eso. -Se cubrió la cara con las manos, ya empapadas de lágrimas-. Desapareciste, y no podía encontrarte. Quiero volver, quiero volver a buscarte.

-Estoy aquí, no desaparecí. -Le tomó la muñeca, le apartó las manos e hizo que lo mirara-. Puedes volver cuando quieras; yo no voy a desaparecer.

Olivia lo miró, tan joven, con las palabras atascadas en la garganta.

-Ven, prueba un poco, te va a calmar. -Le acercó la cuchara y, al ver que no se movía, miró alrededor. A esa hora no había nadie, aparte de la señora de la heladería. Así que tomó una cucharada de raspado y se la acercó a la boca-. Solo por esta vez te consiento, que no se repita.

El dulzor helado le llenó la boca y volvió más real ese instante; sus pensamientos, ya enredados, se hicieron un nudo. Lo miró de cerca, distinguió hasta la barba que le comenzaba a salir y los ojos se le humedecieron otra vez.

Él se sintió abrumado, pero como siempre le daba pereza explicar y menos aún hablar de más, bajó la cabeza y siguió tomando su agua de horchata.

Olivia se secó las mejillas y le dijo a Daniela:

-No, hace rato me sentí... mal, por eso lloré.

-¿Fue por el golpe de calor? -preguntó Daniela, preocupada-. Te desmayaste en la explanada y nos asustaste a todos.

-¿Te desmayaste? -Al escuchar eso, Adrián levantó de nuevo la cabeza y la miró-. ¿Fue por eso? ¿Te sientes mal?

Algo así era... Si no, no tenía cómo explicarlo... Apenas logró asentir.

-Me duele la cabeza y me falta el aire.

Había llorado tanto que en serio tenía esos síntomas.

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