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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 573

Capítulo 573 -Entonces ya me voy. Que la pasen bien. -Adrián tenía una sonrisa que no se le borraba de la cara.

Camila suspiró con fastidio.

-Maestra Muñoz, parece que el tipo se está divirtiendo de lo lindo.

Olivia giró la cabeza. Entre las luces del mercadillo navideño, él también volteó y le dedicó una sonrisa apenas insinuada.

Se había dado cuenta: últimamente él sonreía mucho.

Cuando sonreía, se veía bien.

En la preparatoria, cuando a ella le gustaba, lo que más la atraía era ese aire suyo, frío y reservado. Pero cada vez que sonreía, era como un rayo de sol en pleno invierno: seguía siendo un chico distante, sí, pero deslumbrante.

Solo que, en los cinco años que estuvieron casados, él casi nunca había sonreído.

Quizá ella no era la persona capaz de arrancarle una sonrisa.

"Mejor así", pensó. Ya eran dos extraños; que él hubiera encontrado a alguien que lo hiciera sonreír de esa manera... pues qué suerte de mierda tenía el muy desgraciado.

Los patanes siempre tienen suerte de sobra.

¡Ay, qué injusta es la vida!

Adrián descubrió los tacos de pollo y se volteó hacia Anna, entusiasmado.

-¿Quieres probar? ¿No me dijiste que nunca habías probado este guiso de mi país? A ver si sabe igual.

Anna se le quedó mirando, confundida.

-Te ves muy contento últimamente.

-¿Tanto se me nota? -respondió Adrián.

-Ajá. -En la voz de Anna había un tono de burla-.

No te entiendo. Tu exesposa te ignora y a ti te da por sonreír.

Adrián volvió a mirar en dirección a Olivia, con la mirada clavada en ella un buen rato.

-Mientras ella esté contenta, está bien.

*** El vuelo de Olivia salía al mediodía del día siguiente, así que, efectivamente, no volvió a cruzarse con Adrián.

Y abajo, la firma: Adrián, Anna.

Se notaba que Anna había escrito su nombre ella misma.

Era su manera de decirle que podía aceptarlo con total libertad, porque él se lo regalaba sin reparos, junto a Anna.

Así que sí, no solo la había visto, sino que la había escuchado hablar. Solo que en ese momento ella y Camila estaban tan absortas paseando que ni siquiera se enteraron de cuándo pasó él.

-Señora, ¿qué hacemos con esto? -Alan también había adivinado quién lo enviaba.

Olivia se agachó junto a la vasija y la observó con detenimiento un buen rato. Le seguía encantando, ¿ qué iba a hacer?

-Me quedo con ella. -Aunque la persona le caía mal, la vasija le encantaba.

Olivia le pidió a Alan que la colocara en un rincón perfecto de la sala, y se quedó agachada admirándola un buen rato.

Recibir un regalo y aceptarlo con gusto estaba bien, pero tampoco podía actuar como si nada. Lo que viniera de él ya no le importaba, pero Anna no le debía nada, y encima era una chica encantadora.

Lo pensó un momento. Lo correcto sería darle las gracias en persona.

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