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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 172

No me dolía el hecho de que mi propia madre quisiera matarme, pero si me provocaba rabia. Tampoco me importaba que secuestrara un banco. Después de todo, hace mucho que dejé de considerarla madre, lo único que me molestaba, era que se creyera con el derecho de reclamarme algo, que podía exigir el dinero de Derek como si le correspondiera.

―¡Despreciable mujer! ¡Eres una maldita! ―Le escupí, acertando en su hombro.

Derek tomó mi muñeca y me colocó detrás de él cuando comencé a avanzar hacia la mujer que me engendró.

La rabia se reflejaba en los ojos de la mujer que me dio a luz, pero no sé atrevió a hacer nada ya que no podía herir a Derek, el cual se había puesto como escudo frente a mí.

―Supongo que mi madre y su padre son los que están montando guardia arriba ―habló con fuerza, el rencor y la amenaza teñían su voz.

Rodolf asintió.

―Estoy impresionado ―admitió mi esposo―. Me preguntaba quienes eran tan imbéciles para apoyar a mis padres en su descabellado plan. Y resulta que eran mis nuevos esclavos ―Miró a mi madre como si fuera un insecto fácil de aplastar.

―Cuidado con lo que dices, desgraciado ―El arma de mi madre fue al pecho de Derek―. Me pagarás cada golpe que me dieron tus matones.

―Supongo que las ratas se juntan cuando están desesperadas ―Continuó provocando.

―Derek... ―Tiré del dobladillo de su camisa.

Mi madre estallaba con facilidad, era impulsiva por naturaleza. Si se le escapaba un tiro, Derek moriría.

―¡Derek! No me voy a ir sin ti ―Tomé su brazo con fuerza.

Jamás me atrevería a dejarlo solo con estos dos. Uno intentó matarlo varias veces en su niñez, y la otra tiene ganas de matarlo por el trato que recibió en la actualidad.

―No haré eso, hijo. Por ella estás cooperando con nosotros. Si se va, eres capaz de dejar que te matemos antes de que tú nos entregues aunque sea un dólar de la fortuna. Morirás feliz sabiendo que no conseguimos nada.

El brazo de Derek se tensó. Me apreté aún más contra su cuerpo y sentí algo duro en la parte trasera de su cintura. Mis labios formaron una línea fina al ver lo que escondía en el cinturón de su pantalón, tapado con el saco que era lo suficientemente largo.

Un arma.

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