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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 177

Llevaba años soñando con este momento.

Derek me dedicó una mueca de diversión antes de volverse a la arpía.

―El golpe te lo daba ella o te lo daba yo, saliste ganando.

La nariz de la mujer comenzó a chorrear sangre y no nos pudo importar menos.

―¿No fue suficiente haberme apiadado de ti y de tu tío? Debí quitarles todo desde el principio ―añadió Derek, ignorando la sangre que brotaba sin cesar.

―Mantuvimos nuestra palabra y no dejamos filtrar la información de esta mujer ―habló con la mano sobre la nariz―. Aceptamos tu trato después de lo ocurrido en el club campestre, más nadie se enteró de quién era tu esposa.

―Vaya, muchas gracias. Entonces olvidaré el hecho que trataste de matarnos porque mantuviste tu puta boca cerrada ante los medios de comunicación ―La voz de mi esposo era el sarcasmo puro.

El silencio se prolongó por unos segundos. Katy respiró con esfuerzo y miró al frente.

―Yo te amaba ―La voz le salió lastimera y temblorosa―. Todos estos años, siempre fuiste tú. ¡En esta maldita década, tú ocupadas toda mi mente y me lastimaba tu indiferencia! Sentía que me asfixiaba el no poder tenerte, el no poder recibir tu cariño. Te esperé, te esperé y te seguí esperando. Pensaba que en algún momento verías lo que yo veía en ti. Pero no, jamás me viste.

―Y jamás te veré ―La voz de Derek era lenta y cargada de significado―. Porque lo que tú sientes por mí, yo lo siento por Erika.

Katy parpadeó, viendo a Derek como si fuese la primera vez.

―¿Por qué ella?

―Creo que sabes que esa pregunta no tiene respuesta. ¿Tú puedes responder esa pregunta, por qué yo? Tuviste muy buenos partidos desde la universidad, matrimonios ventajosos de hombres de buena posición que seguro te trataban mejor que yo. Y decidiste rechazar a todos y seguir esperando.

―Deberías ser más amable cuando se te ofrece un trato misericordioso. Es sencillo: tu libertad a cambio de tu silencio.

El silencio se extendió en el vehículo. Estaba segura que esta no era la forma en la que Derek quería terminar las cosas con esta mujer, buscaba un final más violento, por eso no entregó el arma. Pero no quería que se ensuciara las manos de esa manera. Matar a mi madre fue una cosa, ya que era un caso de vida o muerte para nuestra seguridad. Pero matar a Katy significaría el comienzo de algo que no tiene final. Y mientras estuviera conmigo, no permitiría que su vida fuera por ese rumbo.

Esta opción debía ser lo suficientemente buena para calmar la sed de sangre de mi esposo. Después de todo, lo que no sabe Katy, es que al lugar al que la mandaremos, es al mismo donde está Martín.

La mujer parecía indecisa, pero toda muestra de duda desapareció al ver a mi padre y a la madre de Derek, salir con los brazos en alto. El negociador debió informarles sobre la supuesta “detención” de sus cónyuges.

El rostro de Katy se distorsionó en una mueca peligrosa al darse cuenta que fracasó totalmente. Su única oportunidad de quedarse en el país dependía de la muerte de ellos en manos de los policías para evitar que la delataran, y ni eso funcionó. Estaba perdida.

―Trato.

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