••Narra Erika••
Una vez que mis heridas fueron vendadas, escapé con cuidado de la habitación, aprovechando que Derek había salido a hacer una llamada.
Me introduje en la habitación de al lado, donde Kira se encontraba postrada en una cama, con una intravenosa conectada.
―Hola, ¿cómo estás? ―dije en voz baja mientras cerraba la puerta detrás de mí.
―Bien, solo algo deshidratada ―Kira me sonrió, sentándose en la cama.
―¿Y qué te dijo el doctor? ¿Tienes algo grave? ―Acerqué una silla a su cama y me senté.
―No tienes que preocuparte, Erika. Son solo cardenales y magulladuras. No seas tan exagerado ―Me dijo con sarcasmo, tratando de restarle importancia al asunto.
No pude reírme y tampoco quise hacerlo. No podía seguirle el juego.
―¿Qué fue lo qué pasó?
Respiró profundo, revolviéndose en su lugar.
―Erika, el señor Black es alguien demasiado temperamental…
―¿El señor Black? ―interrumpí―. ¿Llamas a tu esposo “señor”?
Se mordió el labio inferior, que ya estaba lastimado.
―Bueno… A él no le gustaba que lo llamara por su nombre.
Se me revolvió el estómago.
Eran esposos. Se habían casado, habían unido sus vidas y ese hombre la trataba como si fuera una desconocida.
Bueno, mejor lo dejo para otro momento.
―Entonces, ¿qué pasó cuando esos dos seres fueron a la mansión?
―Yo no pensé que hubiera pasado nada malo durante su conversación. Me mantuve en la habitación viendo una serie y de repente subió vuelto una furia ―Los ojos de Kira se llenaban de lágrimas―. Me gritó, me insultó y me golpeó. Yo no entendía nada, no sabía por qué estaba actuando de esa forma. Me decía que era una zorra, que lo engañé.
Cerré los ojos, tratando de alejar de mi mente las imágenes que se estaban creando.
―Corrí por toda la mansión y terminé en el cuarto de limpieza. Estuve ahí toda la noche por mi propia voluntad, por mi propia seguridad. O eso pensé al principio ―Se llevó las manos al rostro, enjuagando sus mejillas―. Pero quise huir al pasar las horas y descubrí que estaba encerrada. Había cerrado la puerta por fuera. En el transcurso de mi encierro, me dijo que me iba a matar, que cometió un gran error al casarse conmigo, que ahora entendía porque mis padres me entregaron a él.
―No entiendo, Kira. ¿Qué le dijeron los padres de Derek?
―Que fui la amante de Derek en el pasado, eso le dijeron.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa
Oye si ya pagué para desbloquear capítulos y me regreso porque siguen bloqueados creo que no está bien...