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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 862

—También tienes que hablar con mi tía para hacerla entrar en razón, y también con Sofía. No podemos permitir que ellas le sigan faltando al respeto a Isabela. Si Isabela está decidida a divorciarse, no es solo porque está decepcionada de ti, sino de toda nuestra familia.

El problema era que los mayores de la familia Silva nunca aceptaron a Isabela de corazón.

Si hubiera algo en la familia política que valiera la pena para ella, Isabela no estaría tan decidida a firmar el divorcio. Al fin y al cabo, Elías ya había reconocido su error y estaba cambiando; en teoría, la pareja podría haber reparado su relación poco a poco.

Pero Isabela no quería mirar atrás, ni le interesaba arreglar nada con Elías. Solo quería el divorcio e irse lejos.

—La abuela ya habló conmigo. Me haré un tiempo para ir a la mansión Silva y platicar con mis padres. En cuanto a Sofía, ya recibió su lección, no creo que se atreva a ser tan insolente en el futuro.

Después de haber estado detenida, Sofía había perdido esa arrogancia de antes. Además, la familia insistía en enviarla al extranjero para que continuara sus estudios.

No podría regresar al país en varios años.

Elías sentía que su hermana todavía era demasiado joven y no había sufrido los golpes de la realidad. En unos años, cuando madurara un poco y la vida le diera unas cuantas lecciones, aprendería a comportarse.

*Ring, ring, ring…*

Sonó el teléfono interno.

Elías presionó el altavoz y se escuchó la voz de la secretaria:

—Señor Silva, la señora Jimena está aquí.

Elías frunció el ceño, pero respondió:

—Dile que pase.

Cuando colgó, Vicente le advirtió:

—Primo, tienes que mantener tu distancia con ella. Trátala como a una amiga cualquiera, no seas tan cercano como antes. Tú crees que porque son amigos no pasa nada.

—Pero para los de afuera, su relación no se ve bien. Cuánta gente no está murmurando a tus espaldas, diciendo que ella le juega al doble bando y que lo de ustedes no parece una simple amistad. Eres demasiado bueno con ella, la consientes demasiado.

—Incluso hay quienes dicen que seguro tienen sus queveres.

El rostro de Elías se oscureció al instante.

Rodrigo le había fallado, engañándola con su secretaria. Así que ella buscaría a Elías para ponerle los cuernos a Rodrigo.

Rodrigo incluso había dicho que ya estaba harto de ella. Jimena sentía que, si él supiera que ella conocía su infidelidad, pediría el divorcio. Eso le hizo sentir que todo el buen trato que Rodrigo le había dado en el pasado era pura actuación, solo para utilizarla.

La trataba bien solo para que Elías ayudara al Grupo Méndez.

Rodrigo se lo había dicho claramente a la secretaria: solo la usaba para conseguir esos proyectos del Grupo Silva.

«Si tú no tienes decencia, yo tampoco», pensó ella.

Incluso sin las órdenes de Ulises, Jimena habría buscado a Elías para vengarse de Rodrigo.

—Vicente, tú también estás aquí.

Jimena vio a Vicente y saludó con una sonrisa.

Ella y Elías habían crecido juntos, así que conocía bien a los primos de él, especialmente a Vicente y Marco, con quienes más convivía por tener edades similares.

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