El guardaespaldas no dijo nada, colgó silenciosamente y se acercó a Ulises para susurrarle al oído:
—Jefe, misión fallida. El auto es pérdida total, pero ella sigue viva.
La mirada de Ulises se oscureció. Dio un par de caladas a su cigarro antes de decir con frialdad:
—Maldita sea, qué suerte tiene.
—Dice que la próxima vez chocará de frente para asegurarse de acabar con ella.
Ulises guardó silencio un momento y luego ordenó:
—Dile que espere mi señal. Aunque queramos intentarlo de nuevo, tendremos que dejar pasar un tiempo, al menos unos meses. Si ocurre otro accidente tan pronto, van a sospechar.
Esta Isabela era completamente diferente a la de su vida pasada.
En la vida anterior, Ulises no supo mucho de ella al principio. Solo se enteró de quién era después de que "El Cicatrices" y su banda la mataron.
Pero en esta vida, ella no había peleado a muerte con Jimena como la vez anterior.
La lealtad de Elías hacia Jimena tampoco era la misma; el Elías actual claramente sentía más afecto por Isabela.
Y lo más importante: Isabela y Elías ya estaban divorciados. Esto había sucedido más de dos años antes de la fecha en que Isabela murió en la otra vida.
Ulises sospechaba que Isabela también podría haber renacido.
Antes, Ulises jamás habría creído en esas cosas, pero después de que le pasó a él mismo, no le quedó más remedio que creer.
Al despertar, pensó que era un sueño, pero conforme asimilaba la realidad, se dio cuenta de que había vuelto a nacer.
Si él pudo regresar, no sería raro que Isabela también lo hubiera hecho.
Elías ya se había divorciado de Isabela, pero Jimena insistió en matarla. No contaba con que, tras la muerte de Isabela, Elías enloquecería de dolor y movería cielo y tierra para encontrar a los culpables, arrastrando a Ulises en su caída.
Gente como Ulises nunca piensa que su condena es merecida; él creía que Elías y los demás lo habían arruinado. Por eso, al despertar en esta vida, el odio lo consumía y juró vengarse de ambos.
Tampoco pensaba dejar impune a Jimena. Cuando ella lo buscó, Ulises la drogó y dejó que sus hombres se divirtieran con ella mientras él grababa todo.
Usaba ese material para chantajearla y tenerla como una marioneta a su servicio.
—Entendido.
El guardaespaldas contactó de inmediato al chofer para ordenarle que se mantuviera quieto por un tiempo.
Si Isabela sufría dos accidentes seguidos provocados por el mismo conductor, Elías ataría cabos de inmediato.
Ulises se levantó y caminó hacia el ventanal. Fumaba mientras observaba la ciudad desde las alturas, contemplando las calles de Nuevo Horizonte.

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