—Me imagino que Jimena todavía no sabe que Rodrigo le pone el cuerno, ¿verdad?
Al recordar el banquete, Rodrigo y Jimena seguían actuando como si estuvieran muy enamorados, bailando juntos como la pareja perfecta.
—Todavía no sabe. Rodrigo no se atrevería a que se entere. En cuanto ella lo sepa, se armará un escándalo entre los dos, y eso sería muy perjudicial para el desarrollo del Grupo Méndez.
Después de todo, el Grupo Méndez y el Grupo Castillo estaban demasiado atados el uno al otro.
Incluso en los negocios con el Grupo Silva, muchas veces Elías, con tal de que su amor de la infancia viviera mejor después de casada, le daba oportunidades al Grupo Méndez siempre que tuvieran la capacidad de colaborar en algún proyecto.
Además, Lorenzo Méndez y Vanessa Ortiz se acababan de divorciar. Aunque eso no había afectado mucho al Grupo Méndez, si Rodrigo y Jimena también se divorciaban, no solo el negocio se vería afectado, sino que la reputación de la familia Méndez quedaría por los suelos.
Padre e hijo divorciados.
Y como la ex hijastra, Isabela, también se había divorciado, la gente empezaría a decir que la familia Méndez tenía mala suerte o malos valores.
Isabela comentó:
—Si Jimena se entera, seguro pondrá a la familia Méndez patas arriba. De por sí ya no tienen paz ahora que Nuria Valdez se casó y entró a la familia.
Esa noche, Lorenzo había llevado a Nuria al banquete y la presentó ante todos como su esposa.
El hecho de que habían firmado el acta de matrimonio ya era de conocimiento público.
Cuando Nuria platicaba con los demás, incluso mencionaba que ella y Lorenzo celebrarían la boda en un tiempo.
Decía que invitaría a todos al brindis.
Rodrigo y Jimena, al escuchar esas palabras de Nuria, sentían que les hervía la sangre del coraje, pero en público no podían decir nada.
—Rodrigo también es un patán. Su papá fue infiel y destruyó la paz del hogar; él era el que más se enojaba y el que más odiaba eso, pero al final terminó siguiendo el mismo camino que su padre. De tal palo, tal astilla.
Isabela soltó un bufido.
—Aunque no se divorcien, van a terminar muy mal. Jimena se ve muy dulce por fuera, pero en realidad es súper dominante. A las personas que le son útiles y la tratan bien, las considera de su propiedad.
—En cuanto alguien de «su propiedad» trata bien a otra persona, ella se enoja y hace berrinche, exigiendo que solo la traten bien a ella.
—Eso es cierto, su posesividad con Elías es fortísima. Se casó con Rodrigo, pero sigue aferrada a Elías. Es como el perro de las dos tortas: quiere todo y no suelta nada.
Álvaro ya le había advertido a Elías sobre esa dinámica de tres, pero Elías no quiso escuchar.
Ahora Elías competía con él por Isabela y a menudo le pedía que se retirara, diciéndole que, si aceptaba hacerse a un lado, el Grupo Silva colaboraría con el Grupo Morales en cualquier proyecto adecuado.
Álvaro lo rechazó.
Él había dicho que, en su corazón, Isabela no tenía precio; no era algo que se pudiera intercambiar por dinero o beneficios.

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