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Me perteneces, pequeña romance Capítulo 26

CAPÍTULO 25

Ha pasado un día entero desde que a Jessica se le ocurrió la malísima idea de tener una cita para cuatro personas. Miro el reloj en la pared de mi habitación y me levanto de golpe a darme cuenta que he pasado todo el domingo, tirada sobre mi cama y sin hacer nada. Doy algunos pasos hasta la ventana de mi cuarto y me cobijo con mis propias manos al sentir el frío de la tarde. Mis hombros se suben por la emanación repentina de mi cuerpo al escuchar el sonido del timbre de mi apartamento. No tengo ánimos para atender a nadie y este mal genio que me traigo puede que me juegue una mala pasada el día de hoy.

Abro los ojos al ver a Chaina y a Maya en el pasillo de mi piso, mis mejores amigas alzan unas bolsas con bebidas y cosas para comer. La española me golpea con su cadera para hacerme a un lado y así poder entrar a mi residencia. La pelinegra echa las cosas de mi mesa de centro hacia el suelo para así instalar lo que ellas han traído.

—¿Qué hacen aquí?—les pregunto pero ninguna de las dos me responde—Chaina ¿Por qué no me dijiste que volviste a Barcelona? ¡¿Es que acaso ya no somos amigas?!—sollozo—¡Ambas son unas traidoras!—ahora las acuso. Maya se levanta del suelo para acto seguido tomar mi mano con salvajismo, toca mi frente y niega.

—¿Te tomaste el medicamento?—¡Carajo!—Por Dios, Dara, si no fuésemos tus mejores amigas te lo juro que te hubiese mandado a la mierda, pero te conocemos. ¿Han sido varios días, verdad? Sabes que esto es para controlar tu enfermedad y si no te la tomas te vuelves de esta forma…Insoportable…—suelta y le tiro una almohada a Chaina al percibir como empieza a burlarse de mí. Ella me la devuelve y la miro de mala forma. Le arrebato la cerveza a la chica en frente de mí y la bebo de golpe.

Esta noche no será para nada fácil, Jessica intentará por todos los medios colocarse entre Sergei y yo, y si no me controlo no sé que será de esa mujer. Parpadeo al ver que me he tomado más de cinco botellas en menos de un segundo. Me siento al lado de las chicas mientras que mastico un poco de papás fritas.

—¿Y Liam?—me pregunta Chaina y niego. No quiero saber nada de ese gilipollas, traidor de pacotilla. Me rio por la forma en que lo he llamado.—¿Ya te embriagaste? Dinos ahora…—abro los ojos para verlas a las dos muy atentas esperando mi respuesta; como más papas fritas—¿Cómo es el magnate en la cama?—¿Por qué carajo me estoy riendo como loca?—La realidad es que cuando yo lo veo me da como miedo ese tipo…—confiesa mi amiga.

Maya asiente—Una vez casi mata al pobre Thomas con la mirada, es demasiado celoso ¿No?—ese par de ojos vuelven a mirarme y asiento. El italiano es un hombre territorial—¿Te gusta el sexo con él?—asiento y gritan. Me tapo los oídos—¡Nuestra Dara esta siendo follada por un Dios Griego! Estoy tan feliz..—se limpia unas lágrimas falsas.—Sabía que ese mal nacido de Liam no era para ti y ahora mi bebé sale con un hombre de verdad.—declara extasiada.

Mi vejiga está a nada de reventarse, hago el intento de levantarme pero el sonido de nuevo de mi puerta nos hace mirarnos las tres—¿Y si es tu abuelo?—inquiere asustada la española—¡Ya nos llevó! Como Miguel sepa que te dimos alcohol en vez de tus medicamentos, estamos muertas. Es más si no me mató mi ex marido ahora si iré directo a la tumba…—Maya le tira la almohada para que se tranquilice.

Apoyo mi mano sobre mi rodilla y así poder impulsarme hacia adelante, apenas estoy en pie todo y cuando sigo todo es todo empieza a darme vueltas; debo sujetarme del sofá para no caer como guanábana en el piso, le pido a las chicas que se callen al escuchar sus risas detrás de mí y puedo sentir como todo lo que he bebido se baja hasta mis pies al ver a Sergei Russo en traje de dos piezas italiano y con un maldito peinado que lo hace ver tan deseable del otro lado de mi puerta.

Una sonrisa ladina se dibuja en sus labios—Por allí dicen que las niñas buenas si van al infierno…—echa la cabeza hacia un lado para saludar a mis amigas que siguen sin dejar de reírse como focas retrasadas—¿Te acuerdas que tenemos una cita hoy? ¡Por Dios, pequeña! ¿Cuánto has tomado?—tira de mi brazo para llevarme hacia la cocina. Me sienta sobre la isla de mi cocina—Te haré un café bien cargado, no me vas a dejar solo con la loca de Jessica ¿Me oíste?

Intento no burlarme—¿Me vas a hacer el amor aquí…?—sus ojos se abren con exageración—Estoy muy caliente…—me aferro a su cuello—¿Ya te dije lo lindo que son tus ojos…?—deslizo mis dedos por sus párpados móviles—Espera… ¡Tú vas a salir con Jessica!—lo empujo lejos de mí. Maya aparece a mi lado y niega.—¡¿Por qué ambos me miran como si fuese una loca?! Esperen…—me toco el mentón pensando algunos segundos—Sí soy una loca…

Me rio—Será en tu cita con tetassica…—se burla al escuchar como he llamado a su ex prometida.

Asiento dándole la razón—Pero Miguel no sabe que te follas a su nieta.—salgo de la bañera hacia mi habitación. Lo escucho gritarme touche. Me detengo en frente de mi cama al ver un paquete enorme y uno más pequeño reposando sobre el colchón. Los brazos del magnate rodean mi cintura—¿Qué es esto?—susurro más para mí que para él, pero al parecer de todas formas me ha escuchado.

—¿Cómo se usa esto? Jamás en mi vida había visto algo así…—me tambaleo cuando agranda la distancia de mis pies con sus piernas—Sergei…—aprieto la toalla sobre la cama al sentir como sus dedos acarician los pliegues de mi vagina. Escucho como saca el artefacto del empaque y prenso mi labio inferior al introducirlo en mi sexo—¡Dios!—grito excitada. El italiano se restriega su prominente erección sobre mi trasero.

—¿Quieres saber cómo funciona esto?—introduce su mano en uno de los bolsillos de su pantalón sacando un pequeño artefacto que al parecer es un control remoto—Si hundo esto…—me retuerzo en la cama cuando las vibraciones contraen mi vagina—Sentirás una frecuencia eléctrica que te dará una oleada de espasmos ¿Y sabes que es lo mejor de todo?—aumenta la velocidad y gimo como desquiciada. Siento como si me fuese a morir—Yo tengo el control de este juego. Iremos a la cena y te inventaras cualquier cosa al finalizar esta maldita cita porque después de eso…—se acerca a mi oído—Pienso cogerme ese coño tuyo…

Lo apaga y respiro.

—Alguien puede darse cuenta…—cuestiono entre jadeos.

—Entonces intenta persuadir a ese bastardo y a la estúpida de Jessica… Y recuerda una cosa, Dara… Me perteneces, pequeña…

Esta noche será larga… Muy larga…

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