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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 769

Lázaro respondió con expresión amable:

—No es nada grave, no se preocupe.

Beatriz dudó por un momento antes de decir:

—Deberías volver a tu habitación a descansar. Nosotros estamos aquí para cuidarla.

Lázaro asintió.

Entendió lo que Beatriz quería decir: la familia de Renato estaba allí, y no era apropiado que él se quedara.

Echó un último vistazo a la sala de partos y se marchó, aguantando la amargura en su corazón.

La espera se hizo eterna. Al principio, Renato estaba muy tranquilo, pero con el tiempo, la ansiedad comenzó a carcomerlo.

Susana no dejaba de hablar a su lado, repitiendo que el día anterior Magdalena estaba perfectamente bien y cuestionando por qué se había adelantado el parto. Insistía en que si se hubiera quedado descansando en casa, nada de esto habría pasado.

Después de escucharla quejarse por tanto tiempo, Renato se sintió irritado y frunció el ceño con fuerza.

Al notar su mal humor, Fabiola tomó del brazo a Susana y la consoló:

—Mamá, no se angustie todavía. Magdalena estará bien.

Susana suspiró:

—Solo espero que tanto ella como el bebé estén a salvo.

Tras unas largas horas, una enfermera salió de la sala de partos para dar la buena noticia: era un niño que pesaba poco más de dos kilos. Por ser prematuro, debía ser puesto en la incubadora en observación.

Beatriz y los demás se llenaron de alegría, pero Susana estaba extasiada. Le dijo a Ignacio, quien estaba a su lado:

—Ya tienes a tu primer nieto.

En el rostro siempre severo de Ignacio apareció una rara sonrisa. La miró de reojo y dijo:

—¿Acaso el nieto es solo mío?

La sonrisa no desapareció del rostro de Susana:

—Es el nieto de ambos.

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