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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 768

Al bajar del auto, ambos subieron los escalones. Olga y los demás los saludaron con un "Señor, señora Magdalena", y los acompañaron a la sala.

Aunque los empleados de la casa principal trataban bien a Magdalena y eran amables, ver a Olga le hizo sentir una calidez especial.

Al entrar a la sala, Olga les sirvió agua y preguntó con una sonrisa:

—Señora Magdalena, ¿pudo acostumbrarse a la casa principal?

Magdalena acarició su abultado vientre y respondió con una ligera sonrisa:

—Estuvo bien, aunque hay demasiadas reglas.

Olga se quedó de pie a un lado y sonrió amablemente:

—Sin reglas no hay orden. Las costumbres de la casa principal vienen de generaciones pasadas.

Magdalena tomó el control remoto para encender la televisión, pero Renato la detuvo y le recordó:

—Ya es muy tarde.

Ella miró el reloj de pared estilo europeo; ya eran las once, en efecto, era tarde. Se cubrió la boca para bostezar y ambos se fueron a su habitación a descansar.

Al mediodía del día siguiente, apenas Magdalena llegó al hospital, fue rodeada por un grupo de reporteros. Los flashes no paraban y las preguntas caían una tras otra.

Los temas giraban en torno a sus visitas consecutivas al hospital: si venía a ver a Lázaro Guzmán, si el hijo que esperaba era de él, y si el matrimonio entre Lázaro y Fátima había terminado porque ella se interpuso.

Todo fue demasiado repentino. Se quedó paralizada; las luces de las cámaras la cegaban y su mente se quedó en blanco.

No muy lejos de la multitud, en un Bentley, Sebastián observaba a Magdalena rodeada por los reporteros. Habló con voz arrastrada:

—¿Cuándo crees que llegue mi hermano? ¿Crees que llegue a tiempo?

Yahir, desde el asiento del conductor, respondió:

—Si no hay tráfico, desde la empresa hasta el hospital son unos cuarenta minutos. No creo que llegue a tiempo.

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