Mi corazón se detuvo. Por un instante, sentí como si me hubiera caído un rayo. Ethan estaba allí, en la misma fiesta, con Olivia a su lado. El vientre de Olivia, ya grande, se notaba claramente bajo el largo vestido color pastel que llevaba.
Quise desaparecer. Quise salir corriendo de esa sala. No estaba preparada para verlos. No estaba preparada para ver a Ethan con Olivia embarazada. No estaba preparada para ver su felicidad reflejada en sus rostros.
Luca sintió la tensión en mi cuerpo. Se giró, siguió mi mirada y vio a Ethan.
—Es él, ¿verdad? —preguntó Luca.
No pude responder. Solo me mordí el labio y asentí lentamente.
Luca no dijo nada. Solo apretó mi mano con más fuerza y caminó hacia Ethan.
—¡Luca! —susurré en pánico—. Luca, no…
Pero Luca no escuchó. Siguió caminando, arrastrándome con él. No tuve más remedio que seguirlo.
Ethan nos vio. Su rostro cambió. No esperaba encontrarme allí. Sus ojos pasaron de mí a Luca, a nuestras manos entrelazadas.
—Camila —dijo Ethan.
—Ethan —intenté sonar tranquila, aunque por dentro temblaba.
Ethan miró a Luca. —Y tú debes ser su esposo. Luca Vitale.
—Así es. Y tú debes ser Ethan Reeds. El exnovio de mi esposa.
Ethan dio un respingo. No esperaba que Luca hablara con tanta franqueza. Olivia, a su lado, se veía incómoda. Se llevó la mano al vientre, tratando de sonreír, pero pude ver la incomodidad en sus ojos.
—Camila —dijo Olivia en voz baja—. Me alegra verte.
No respondí. Solo la miré con los ojos vacíos. Esta mujer me había arrebatado a Ethan. Esta mujer había destrozado mi vida, y ahora estaba frente a mí, con el vientre abultado, con una sonrisa falsa en los labios.
—Yo también me alegro de verte, Olivia —dije.
Nos quedamos allí, mirándonos.
—¿Podemos hablar un momento? —preguntó Ethan.
Antes de que pudiera responder, Luca habló primero.
—No. Mi esposa no hablará a solas contigo.
Ethan miró a Luca. —Solo quiero…
—Sé lo que quieres. Pero la respuesta es no.
Ethan suspiró. Me miró, luego miró a Luca.
—¿Estás celoso?
Luca sonrió de nuevo. —Claro que estoy celoso. Sé que todavía deseas a mi esposa. Pero no la conseguirás.

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