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Matrimonio Forzado : La Obsesión del Mafioso Italiano romance Capítulo 109

Me senté en el suelo de la habitación, con la espalda apoyada contra la puerta bien cerrada. Las lágrimas seguían cayendo, pero poco a poco comenzaron a detenerse. Me sequé la mejilla con el dorso de la mano y sentí la mejilla izquierda aún ardiente y ligeramente hinchada. La bofetada de mi padre no fue la más dolorosa que había recibido nunca—pero la sensación de traición que la acompañaba era mucho más profunda que cualquier herida física.

Mi teléfono volvió a sonar.

Miré la pantalla. Luca.

Presioné el botón verde.

—Camila —dijo, con voz baja y tensa—. ¿Estás bien?

Asentí lentamente.

—Estoy bien.

—Tienes la mejilla hinchada.

—No es nada.

—Voy a matar a tu padre con mis propias manos.

—Luca, no. No hace falta.

—Te golpeó. Golpeó a mi esposa. No voy a permitirlo.

—Por favor. Ya estoy cansada. No quiero más violencia.

Luca suspiró profundamente. Se pasó la mano por el rostro y luego me miró de nuevo.

—Envío mi jet privado a buscarte. Mañana por la mañana volarás a Italia. No quiero que te quedes allí ni un minuto más.

Negué con la cabeza.

—No quiero volver a casa.

—Camila…

—No quiero. No estoy lista. Todavía necesito tiempo aquí.

—Pero tu padre…

—Estaré bien. Ya se disculpó. No volverá a tocarme. Confío en él.

—Está bien. Pero vendré mañana. No voy a esperar dos semanas más.

—No hace falta que vengas.

—Vendré. No puedo estar lejos de ti. Ya te extraño. Extraño tu tacto, tu voz, todo de ti.

Sonreí débilmente.

—Eres demasiado protector.

—Porque eres demasiado testaruda. Te amo, Camila. No sé qué haría si te pasara algo.

—Lo sé. Yo también te amo —mordí mi labio—. Pero sigo enojada contigo por esas cámaras.

—Las quitaré mañana. Te lo prometo.

—Ya me lo habías prometido antes.

—Esta vez es en serio. No quiero perderte. Si las cámaras te hacen irte, entonces las quitaré. Prefiero que seas libre y te quedes conmigo, a que estés encerrada y te vayas.

Guardé silencio. Una parte de mí quería creerle. Pero otra parte aún dudaba.

—Cariño, hay algo que quiero pedirte —dijo Luca.

—¿Qué?

—Quiero que te bañes.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Quiero que te bañes —repitió. Pude ver el brillo en sus ojos, una sonrisa traviesa en la comisura de sus labios—. Ya sabes, puse una cámara en el baño. Quiero verte.

—¿Así que quieres verme? —pregunté. Mi voz se volvió más baja, más provocadora.

Luca asintió.

—Te extraño. Extraño cada centímetro de ti.

Sonreí. Era un juego peligroso, pero por primera vez en varios días, sentí que tenía el control. Sentía que podía manejar la situación, que podía hacer que Luca se sintiera incómodo, que podía invertir los papeles.

—Está bien, me bañaré, pero tienes que mirar.

Luca tragó saliva. Pude ver su pecho subir y bajar con rapidez.

—Miraré.

Me levanté del suelo y caminé hacia el baño. Miré la cámara escondida en la rejilla de ventilación y sonreí. Abrí el grifo, dejando que el vapor comenzara a llenar la habitación.

Capítulo 109 1

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