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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 989

No solo no encontraron información, sino que ni siquiera hallaron una sola foto suya.

Como era de esperar de El Refugio.

Realmente reservado.

[—Además, quiere encontrar a la Dra. Noche... —Sombra se frotó la nariz y dijo con cautela—: Alda, ¿qué tal si te reúnes con él?].

Ese tipo quería destruir el Continente del Norte para luego volverse contra el Continente del Sur. Era una bomba de tiempo.

Muy peligroso.

—Veamos qué tan sincero es —dijo Aldana con indiferencia, sin apartar la vista de su juego.

[—No hay problema].

Cinco minutos después.

Sombra, agitado, la llamó de nuevo por videollamada.

—Alda, Alda...

Rogelio salió con un plato de mango y vio la cara detestable de Sombra.

Otra vez él.

«¿Acaso no hay nadie más en Submundo?».

—Pedí quinientos millones —dijo Sombra, acercando su cara a la cámara, con los ojos brillantes—. Y aceptaron sin pensarlo.

—Dicen que es para que examines a un paciente con muerte cerebral que lleva muchos años en coma.

—Acepto.

Aldana no apartó la vista del juego, su tono era ligero.

Quinientos millones.

Sería una tonta si no aceptaba dinero fácil.

Además, era una buena oportunidad para ver en persona quién era ese tipo.

[—De acuerdo].

Sombra, mientras hablaba por teléfono, se comunicaba con la gente de El Refugio.

[—El 50% del depósito ya ha llegado. La cita es para pasado mañana por la mañana].

Sombra le dijo a través del teléfono:

[—Pero tienen muchos requisitos. Exigen que hagas la consulta sola].

—Es demasiado peligroso.

Rogelio tomó una servilleta y le limpió la comisura de los labios.

—Puedo manejarlo.

Aldana ya se esperaba ese resultado y esbozó una sonrisa.

—El paciente lo refirió Submundo, y como todavía quiere colaborar, no se atreverá a hacerme nada.

—Aldi...

Parte de sus conocimientos médicos actuales provenían de lo que sus padres le enseñaron en aquel entonces.

[—Suponemos que los padres de la señorita Carrillo podrían ser médicos o investigadores médicos].

[—En cuanto a por qué los perseguían, todavía tenemos que investigar más].

—Excelente.

Rogelio esbozó una sonrisa y dijo sin prisas:

[—Dales una bonificación a los de abajo].

[—Si logran encontrar a esas personas antes de la próxima primavera, podrán elegir entre un coche de lujo o una mansión].

—Je... jefe...

Eliseo casi se muerde la lengua del susto. Tras calmarse, preguntó en voz baja:

[—¿Por qué antes de la próxima primavera?].

[—La próxima primavera, Aldi cumplirá veinte años].

¿Cumplir veinte años?

Eliseo, sosteniendo el teléfono, murmuró esa frase, completamente desconcertado.

[—Iván, ¿qué quiso decir el jefe con eso?].

[—Al cumplir veinte, podrá casarse legalmente —respondió Iván, mirándolo con indiferencia—. El jefe quiere tener el certificado de matrimonio].

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