Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 573

Si ella había sido enviada por alguien, seguramente sabía quién era su cliente.

Y si iba a encargarse del asunto, lo mejor era hacerlo de una vez por todas. No quería que su pequeña sufriera ninguna amenaza.

—Sí, jefe.

Iván asintió con una actitud muy respetuosa.

—Eliseo y yo nos encargaremos de inmediato. Le garantizo que capturaremos a Gilda en dos días.

—Cancela todas las reuniones de la tarde...

Al saber que su chica había estado a punto de sufrir un accidente, Rogelio ya no tenía ganas de trabajar.

Terminó el contrato que tenía entre manos y condujo directamente al restaurante donde Aldana se había reunido con sus amigos.

Para no molestar a los jóvenes, tuvo el buen juicio de no entrar.

Simplemente encontró un lugar desde donde pudiera verla y esperó en silencio durante tres horas.

No se fue hasta que la reunión terminó.

—Jefe, ya que estaba aquí, ¿por qué no recogió a la señorita Carrillo para volver juntos? —preguntó Iván con cautela, aferrado al volante.

—Aldi dijo que no viniera a recogerla —respondió Rogelio, recostado en el asiento—. Si desobedezco sus órdenes, la pequeña se enfadará.

Iván no se atrevió a responder. Se frotó la nariz y pensó con admiración:

«¡El jefe sí que obedece a la señorita Carrillo! ¡Parece que ya está claro quién lleva los pantalones en casa! ¡Más nos vale tenerlo en cuenta! ».

***

Esa noche, Leonardo aterrizó en el aeropuerto y, como todavía tenía algunos asuntos pendientes, fue directamente a su estudio.

Justo cuando abrió la puerta, una figura apareció de repente detrás de él y una voz grave resonó:

—¡No te muevas!

¿Una chica?

—¿Tiene tres hermanas mayores? —preguntó Gilda con voz fría, sin atreverse a demorarse demasiado—. Todas desaparecieron hace quince años.

Al oír esto, el cuerpo de Leonardo se tensó ligeramente y algo explotó en su cabeza.

¿Cómo sabía ella lo de hace quince años?

A menos que...

—Ahora sospecho que Aldana es mi hermana y que ustedes y yo tenemos un lazo de sangre —dijo la mujer, sacando una pequeña bolsa de su bolsillo y poniéndola sobre la mesa. Su voz era seria—: Mi identidad es especial. No puedo quedarme mucho tiempo hasta que se confirme nuestro parentesco.

»Aquí tienes mi cabello, puedes llevarlo a analizar. Pero por tu seguridad y la de Aldana, el análisis debe ser confidencial.

»Yo también tomaré un mechón de tu cabello. Los resultados estarán listos mañana, como muy tarde.

—¡Ay! —mientras hablaba, Leonardo sintió un pinchazo en la cabeza y protestó con fastidio—: ¿No podías avisar antes de arrancármelo?

—Lo siento —dijo Gilda con una sonrisa despreocupada—. Estoy acostumbrada a matar, a veces se me va la mano.

Leonardo se quedó mudo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector