Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1459

Ante aquella mención, la sonrisa de Casiana desapareció de golpe. Lo interrumpió suavemente:

—¿No es hora ya de que tome su siesta? Ni se le ocurra quedarse jugando a escondidas.

Félix nunca había sugerido llevarla a conocer a su familia.

Probablemente, al prever la inevitable ruptura de su matrimonio, no había querido enredar más el asunto.

Si él no lo sacaba a relucir, a ella tampoco le correspondía hacerlo.

—¡A mi edad no hago esas tonterías!

La anciana, delatada por la culpa, ocultó rápidamente la consola detrás de su espalda, y su negación fue perdiendo fuerza.

—Bueno, bueno, la verdad es que solo jugué un par de partiditas.

—Doña Inés, cuídese mucho.

Tras cambiar el tema exitosamente, Casiana esbozó una leve sonrisa.

—Vaya a descansar. Dentro de unos días, Félix y yo iremos a visitarla.

—¿De verdad?

—Se lo prometemos —asintió Félix, posando su mano de forma suave sobre la cintura de Casiana para aparentar intimidad—. Casiana y yo iremos juntos a verla.

—¡Excelente, excelente!

Al constatar el buen estado de la pareja, el alma de la anciana se tranquilizó. Sin embargo, justo antes de cortar, no pudo evitar la insistencia:

—En cuanto acaben con su trabajo, tienen que empezar a hacer ciertos planes. Ya estoy muy vieja, y no sé cuánto tiempo más pueda aguantar.

Ciertos planes...

Ambos cruzaron miradas, plenamente conscientes de lo que insinuaba.

Tener un bebé.

Durante el último año, Doña Inés se había vuelto implacable exigiéndoles un bisnieto.

Casiana lograba empatizar con ella; era evidente que deseaba conocer a un heredero suyo antes de que la vida la abandonara.

La anciana era consciente de que, una vez que ella falleciera, serían contadas las personas que verdaderamente sentirían afecto por Casiana.

Al menos, con un bebé, Casiana tendría en quién ampararse.

De ser factible, a Casiana le habría encantado tener un niño solo para concederle esa paz mental a la pobre señora.

—De acuerdo, Doña Inés. Haremos nuestro mejor esfuerzo.

Casiana debatía internamente cómo desviar el rumbo de la charla, cuando de pronto Félix tomó la palabra:

—Doña Inés, ¿preferiría un nieto o una nieta?

Casiana: «¿¿¿???»

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector