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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1439

¿Acaso esa chica era el amor de su vida?

¿Acaso vivían juntos en la capital?

Aquella vez.

Después de escuchar aquella conversación en el jardín, intentó rebelarse. Dijo que no se casaría.

Pero su padre utilizó la salud de Doña Inés como chantaje.

Si no se casaba.

El especialista que tanto habían buscado y que podía salvar a su abuela, jamás cruzaría la puerta de la casa.

En ese entonces, el estado de su abuela era crítico; sin ese médico, moriría.

Ella también sabía.

Que su padre era un hombre al que solo le importaba el poder de la familia y que carecía por completo de amor filial.

Así que no tuvo más remedio que aceptar.

Y así fue como terminó casándose, en el peor momento posible, con el hombre al que amaba pero que no sentía lo mismo por ella.

Tres años de matrimonio, viviendo vidas separadas, viéndose apenas un puñado de veces.

Y cuando estaban juntos, todo era tensión y silencios incómodos.

La relación entre ambos era más desabrida que un vaso de agua.

Se trataban con más indiferencia que dos completos desconocidos en la calle.

—Ah…

Casiana ahuyentó los recuerdos de su mente, acariciando suavemente su anillo de bodas, y una sombra de dolor cruzó su rostro.

Ya no importaba.

Amor o no amor, todo debía terminar de una vez.

Al día siguiente.

Casiana tomó su vuelo rumbo a la capital, en el Continente del Norte.

Ocho horas después.

El avión aterrizó.

Al ver aquella enorme y desconocida ciudad a su alrededor, sintió una mezcla de confusión y miedo.

Después de dudarlo mucho.

Marcó el número de Félix, pero el contestador le indicó que el celular estaba apagado.

¿Estaría metido en el laboratorio?

Casiana suspiró, buscó la dirección que él le había dado en alguna ocasión y pidió un taxi directamente hacia allá.

El trayecto duró una hora y media.

El laboratorio quedaba en las afueras, en una zona bastante aislada.

Para colmo, el clima estaba espantoso: una llovizna fría e incesante caía del cielo plomizo, contagiando a cualquiera de esa tristeza gris.

Le costó un poco de trabajo.

Casiana llegó por fin al edificio principal del laboratorio de Félix y entró.

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