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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1410

Apenas el presentador soltó la pregunta, la figura de un hombre vestido de negro (Iván) atravesó las puertas del salón a paso firme.

Bajo la mirada atónita de cientos de personas, le entregó en la mano un documento oficial a Aldana.

La cámara se acercó vorazmente, enfocando en pantalla grande las gruesas letras del título: Carta de Autorización.

—¿Acaso Aldana logró conseguir el permiso de la Dra. Noche?

—¡Es físicamente imposible, si apenas colgó el teléfono hace menos de diez minutos! Para que eso sea real, ¡la Dra. Noche tendría que saber teletransportarse!

—Si los archivos originales fueron obtenidos de forma turbia, seguro este documento también es una falsificación barata.

—Un segundo... el papel no tiene ninguna firma.

—¿Eh?

Mientras el murmullo inundaba las gradas, el presentador rompió el hielo, visiblemente confundido.

—Señorita Aldana... ¿realmente consiguió la Carta de Autorización?

—Así es.

Aldana asintió con serenidad. Empuñando el documento en blanco, avanzó con pasos seguros hacia el escenario principal.

La multitud: ¿?

¿Qué locura era esta?

Si el documento carecía de la rúbrica auténtica de la Dra. Noche, ¿qué sentido tenía presentarlo?

¿?

Los miembros del jurado también clavaron sus ojos en Aldana con intriga, en especial el Profesor Peter.

El veterano médico se acomodó los lentes de lectura, con una pizca de duda en la mirada.

¿Acaso era una jugarreta de su imaginación?

¿O todas las jóvenes de Nuboria lucían iguales ante sus ojos de extranjero?

¿Por qué esa estudiante, Aldana Carrillo, se parecía tanto a su odiosa amiguita con la que tenía una rivalidad de años?

—¿Tienen una pluma que me presten? —preguntó Aldana deteniéndose frente a la plataforma, con voz sosegada.

—¿Ah? ¡Claro que sí!

Un miembro del equipo técnico se apresuró a darle un bolígrafo. Aldana lo tomó, se inclinó sutilmente sobre el espacio de «Firma del Autorizante» y trazó con fluidez dos palabras imponentes:

«Dra. Noche»

El presentador se asomó a ver, y en su cerebro apareció un inmenso signo de interrogación.

No podía ser.

¿De verdad Aldana estaba llevando esto a unos niveles tan absurdos?

La cámara enfocaba directamente su mano, y en la pantalla se podía ver claramente cómo escribía las palabras "Dra. Noche" con su propio puño y letra.

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