—En cuanto a las marcas... —Al decir esto, Leonardo sacó una tarjeta bancaria de su bolsillo—. Aquí está todo el dinero que he ganado estos años, será suficiente para pagar las penalizaciones por incumplimiento de contrato.
—Zacarías. —Leonardo fijó su mirada en el director Zacarías, quien estaba boquiabierto, y continuó sin prisa—: Fuiste tú quien me introdujo en esta industria y nunca te he pedido nada. Pero en este asunto, no quiero que Sombra se vea involucrado. Si alguien se atreve a tocarlo, juro que le costará la vida.
El director Zacarías miró la tarjeta y luego lo miró a él, con el rostro pálido de rabia.
No fue hasta que escuchó el sonido de la puerta cerrarse que logró reaccionar.
—Director Zacarías, ¿se encuentra bien? —preguntó el asistente con cautela—. El rostro de Leonardo se veía terrible, nunca lo había visto así.
—¡Y yo tampoco! —El director Zacarías tomó la tarjeta bancaria, sintiendo que le faltaba el aire. Abrió la ventana para dejar que el viento frío soplara sobre su rostro. Cuando se calmó un poco, dijo—: Asegúrate de que no se revele la identidad de Sombra, de lo contrario, Leonardo es capaz de matarnos.
¡Este maldito chico, cómo se atrevía a meterse en un lío tan grande a sus espaldas!
—¿Y qué hacemos con la opinión pública? —preguntó el asistente.
—Déjalo estar —suspiró profundamente el director Zacarías, sintiéndose impotente—. Deja que los internautas discutan un par de días mientras pienso en una solución.
Después de todo, no podían dejar que Leonardo pagara todo ese dinero de su bolsillo. ¡Eran sus ahorros ganados con tanto esfuerzo!
—Entendido. —El asistente se rascó la nariz, murmurando por lo bajo—: Nunca imaginé que Leonardo de verdad fuera gay.
El director Zacarías abrió la foto en su teléfono y la amplió poco a poco, murmurando pensativo:
—¿Por qué me da la impresión de que las facciones de este señor Sombra parecen las de una mujer?
Llevaba décadas en la industria del entretenimiento y tenía un ojo muy agudo. De no ser así, nunca se habría fijado en Leonardo ni habría invertido tanto esfuerzo en impulsarlo.
¿Acaso... había algo más detrás de todo este asunto que no se podía contar?
***
La residencia Luminara.
Aldana abrió las noticias y casi se desmaya. Se puso en contacto inmediatamente con Leonardo, pero solo recibió una respuesta:
[No te metas]

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