—Y si por culpa de esto mi carrera como actor se arruina y no gano ni un centavo...
Leonardo apretó el teléfono, su voz sonando cansada y ronca. —En ese caso, ¿me abandonarás?
—¿Solo por eso?
Sombra tragó saliva, con los ojos enrojecidos, pero manteniendo una actitud terca. —Yo tengo dinero, puedo mantener a un chico como tú sin problemas.
—Eso me tranquiliza.
Leonardo se recostó y dijo en voz baja: —Sombra, cuídate mucho. Puede que en estos días no logre estar tan pendiente de ti.
—Lo sé.
Sombra se secó disimuladamente las lágrimas, fingiendo ser fuerte. —Tu principal prioridad es proteger a Aldi.
Leonardo se quedó sin palabras. Casi sospechaba que la verdadera razón por la que Sombra había aceptado ser su novia era por Aldi.
¿Con quién estaba saliendo ella realmente?
***
Terminó la llamada.
Sombra miró al cielo y respiró hondo.
Esa bomba finalmente había explotado.
—Joven Carrasco, ¿ocurre algo? —preguntó Damián Tello, notando algo extraño—. No se ve muy bien.
—No es nada.
Sombra negó con la cabeza, recuperando su habitual expresión impasible. —Regresa y haz lo que te pedí, ¿entendido?
—Entendido. —Damián asintió.
Le había anunciado al Mandatario que él se encargaría personalmente de los asuntos de Submundo y que seguiría de cerca la cooperación con el Grupo Lucero.
De esta forma, se convertiría en la persona con más poder en el centro administrativo, solo por detrás de Leandro Carrasco.
Su plan estaba un paso más cerca.
***
Al día siguiente.
Aldana se despertó, preparó sus cosas y se alistó para ir a la universidad.
Se sentó en el comedor a desayunar.
Mientras comía, revisaba las noticias para ver cómo evolucionaba la situación en línea.
Al intentar entrar a twitter, se dio cuenta de que se había caído; no solo no se podían ver los comentarios, sino que la aplicación entera no abría.
Aldana investigó un poco y descubrió que alguien había apagado los servidores.

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