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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1354

Gilda abrió la boca, pero se quedó sin palabras.

—De verdad, estoy bien.

Aldana se encogió de hombros, con una ligera sonrisa en su hermoso rostro. —¿Acaso no saben cómo soy?

—Mientras Aldi esté conmigo, pueden estar tranquilos —aseguró Rogelio, tomando la mano de Aldana.

—De acuerdo.

Cornelio asintió, miró a los otros chicos y dijo en voz baja: —Vayan a casa. Sania y yo intentaremos acceder a los archivos antiguos del instituto.

Tal vez todavía quedaran registros del ADN original de Aldi.

Si el registro genético de nacimiento coincidía con el actual, podrían limpiar su nombre.

Todos asintieron y se retiraron uno por uno.

Después de despedirlos, Rogelio volvió a la sala y vio a Aldana sentada, agitando distraídamente una cuchara en su vaso de agua.

—¿Ya se fueron? —preguntó ella.

—Sí.

Rogelio se acercó, la tomó en brazos y la sentó suavemente sobre la mesa.

Apoyó ambas manos a los lados de ella, inclinando ligeramente la cabeza para mirarla a los ojos con intensidad.

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que esté triste?

Aldana alzó la mirada, esbozando una pequeña sonrisa.

—Un poco.

Rogelio le besó la punta de la nariz, con la voz increíblemente suave.

A fin de cuentas, a nadie le gustaba ser llamado «monstruo».

Su niña era tan joven, apenas tenía diecinueve años.

Había sufrido tanto en su niñez, y justo cuando por fin empezaba a disfrutar la vida, ocurría esta desgracia.

Si no manejaban esto bien, tendría que cargar con la etiqueta de «monstruo» por el resto de su vida.

Cualquiera podría pisotear su esfuerzo y su dolor.

—Y si...

Aldana miró fijamente a Rogelio en silencio y, tras unos segundos, preguntó: —Si realmente hubiera sido modificada y fuera el monstruo del que todos hablan, ¿qué harías?

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