La Universidad de la Capital tenía dos grandes canchas de tenis.
Para el torneo, las habían dividido en cuatro.
Cuatro grupos, con jugadoras de ocho facultades, competían simultáneamente.
La fama de Kiara como «experta en tenis» era bien conocida, y muchas facultades, por miedo a hacer el ridículo, ni siquiera se habían inscrito.
Kiara representaba a Medicina y se enfrentaba a Derecho.
Aldana, por su parte, representaba a Informática y se enfrentaba a Música.
Al lado, otras cuatro facultades competían entre sí.
Se seleccionarían las 4 ganadoras, que luego, por sorteo, competirían por los tres primeros puestos.
—¡Vamos, Kiara!
En cuanto Kiara entró a la cancha, la gente de Medicina empezó a gritar.
Aldana levantó la vista y vio una figura familiar.
Aunque estaba en medio de la multitud de Medicina, la reconoció fácilmente.
Lucrecia.
Hacía mucho que no la veía, y había pensado que se había calmado.
Ahora veía que había sido demasiado optimista.
—Representante de la facultad de Informática, Aldana.
Al oír la voz del árbitro, Aldana entró en la cancha con su raqueta y se encontró cara a cara con la chica de Música.
—Ho-hola, Aldana.
La chica era delgada y esbelta, y aunque era menuda, sus músculos mostraban fuerza, evidenciando que se ejercitaba con regularidad.
—Hola.
Aldana le dedicó una leve sonrisa y le dijo amistosamente: —¿Has practicado tenis antes?
—Practiqué durante algunos años.
Al ver la sonrisa de Aldana, la cara de la chica se sonrojó de inmediato y se mostró muy tímida: —Aldana, me encantas.
—No solo eres la mejor de tu promoción, sino que también eres excelente en muchas otras cosas.
Como si estuviera recitando un menú, la chica empezó a enumerar los «talentos» de Aldana.
—Maestra de baile, experta en informática, piloto de carreras... —A medida que hablaba, se emocionaba cada vez más—: Vi el video de la fiesta de graduación de tu bachillerato, donde tocabas como diez instrumentos tú sola.
—Dios mío, fue increíble, eres totalmente mi ídolo.
—Aldana, de verdad me gustas muchísimo.
—Por cierto, ¿podemos tomarnos una foto?
Tanto el público como el árbitro se quedaron atónitos ante la reacción de la chica de Música.
Su oponente era una miembro bastante conocida en la asociación de tenis de la capital.
¿No podía Aldana informarse un poco antes de dárselas de importante?
—Je.
Kiara balanceó su raqueta y una risa fría se escapó de su garganta.
Con esa actitud, ¿no sería derrotada en la primera ronda por la chica de Música?
Si fuera así.
El espectáculo de hoy no sería nada interesante.
...
Pronto.
El partido comenzó oficialmente.
Kiara, con la pelota en la mano, observó a su oponente al otro lado de la red, una sonrisa burlona dibujada en sus labios.
«¿Qué es esto?»
«¿Este nivel es digno de jugar contra mí?».
Perfecto.
Era la oportunidad de mostrar las habilidades que tanto había practicado y dejar a todos boquiabiertos.

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