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LOS TRILLIZOS DEL MAGNATE: ¡mi niñera es mi mami! romance Capítulo 79

C79- DOS EXTRAÑOS.

Después de que los guardacostas los rescataron, Kate no dijo ni una sola palabra. Era como si hubiera vuelto a levantar esa barrera invisible entre ellos. Aaron la observaba de reojo cada cierto tiempo, esperando que al menos se dignara a mirarlo o a dirigirle una palabra, pero ella nunca lo hizo. Su actitud no cambió en absoluto durante todo el trayecto de regreso al hotel.

Cuando por fin llegaron a su habitación, el silencio se volvió casi insoportable. Y Aaron no pudo seguir aguantándolo.

—Kate... ¿no vas a decirme nada? —dijo al fin, con una mezcla de frustración y desesperación en su voz.

Ella, que estaba preparándose para dormir, detuvo sus movimientos. Desde que había salido de esa cueva, su mente no había dejado de dar vueltas. Las emociones se agolpaban en su pecho, y los pensamientos se entrelazaban en un nudo imposible de desatar. Todo la llevó a un mismo punto: no estaba segura de que Aaron fuera sincero en sus intenciones.

Quizá todo lo que habían compartido no era más que el resultado de la situación forzada en la que estaban. Y si había algo que tenía claro, era que no iba a permitirse ser vulnerable hasta estar segura de que él la amaba de verdad y no solo la deseaba.

Con un suspiro, se giró para mirarlo. Y al mismo tiempo, Aaron se acercó un paso, preocupado.

—Kate, ¿estás bien?

Ella levantó una mano para detenerlo, incapaz de mirarlo a los ojos.

—No... No estoy bien.

Él frunció el ceño, confundido.

—¿Por qué? ¿Qué hice mal?

Kate se río, pero era una risa amarga, cargada de emociones reprimidas.

—No es lo que hiciste, Aaron. Es lo que somos. Esto... lo que pasó entre nosotros... No sé si fue real o si solo fue porque estamos atrapados en esta situación.

El dio un paso más hacia ella, pero Kate retrocedió, manteniendo la distancia.

—Kate, te lo dije porque lo siento. No fue solo el momento. Eres tú.

—¿Y cómo puedo creerte? ¿Cómo puedo saber que no me lo dices porque estamos casados, porque tienes que sentir algo por mí? —Su voz se quebró al final, pero se apresuró a recomponerse—. Aaron, este matrimonio no fue una elección. No fue algo que construimos juntos. Fue algo que nos impusieron. Y ahora... ahora no sé si puedo confiar en lo que siento, en lo que sientes tú.

Aaron la miró fijamente, buscando las palabras adecuadas, pero estas no llegaron.

—Lo siento, pero no puedo hacer esto. No puedo entregarme a algo que no sé si es real o si solo es lo que se espera de nosotros.

Kate tragó con dificultad y apretó el cobertor que tenía entre las manos. Y después de un momento de silencio, finalmente agregó:

—Así que... lo mejor es que... cuando regresemos... volvamos a ser lo que éramos. Dos extraños.

Aaron se quedó quieto, su corazón oprimiéndole el pecho, por la manera en que lo miraba, como si él fuera parte del problema, como si todo lo que acababa de pasar entre ellos no significara nada.

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