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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 84

Cuanto más se inclinaba, más le temblaban las pestañas a Andrés.

El pequeño hasta había contenido la respiración.

Temiendo que si seguía molestándolo iba a terminar ahogándose, Clara le dio un rápido beso en la frente.

—Buenas noches, mi amor.

Los pasos se alejaron y la puerta de la habitación se cerró.

Andrés abrió los ojos de golpe.

Su frente seguía siendo suya, pero ese punto exacto en el centro parecía pertenecer a otra persona.

Una sensación suave y perfumada se quedó flotando ahí.

Esa mujer tonta... parece que de verdad es diferente.

A pesar de que le tenía pánico al agua, cuando Silvia empezó a llorar diciendo que tenía miedo, ella la abrazó y bajó escalón por escalón hasta meterse en la piscina.

Ninguna otra mujer en todo el parque acuático tenía una piel tan radiante ni era tan hermosa como ella.

Y después, cuando dejó de jugar, cada vez que él volteaba, podía ver cómo los ojos de ella no se despegaban de él ni de Silvia.

De verdad es tonta.

Si los guardaespaldas estaban justo al lado, ¿acaso iban a dejar que él y Silvia se ahogaran?

¡Qué tonta era!

En los libros decía que reconocer un error y cambiar era la mayor virtud.

Si ella estaba haciendo esto, ¿significaba que estaba cambiando?

Entonces... ¡ya no le diría tonta!

Entre recuerdos de salpicaduras de agua, flotadores de colores y las divertidas voces de los dibujos animados, Andrés se quedó dormido con una sonrisa en los labios.

De vuelta en la habitación principal, Clara le echó seguro a la puerta con un clic.

Aunque había regresado a la casa, lo hizo para que él sintiera que era su hogar, no para compartir cama.

Se dio un baño de burbujas, se aplicó una crema corporal espesa y quedó oliendo a durazno dulce.

Eligió una camisón de seda ligero y hermoso de su armario, como si estuviera escogiendo un premio.

Tener una cama inmensa solo para ella la hacía sentir como si durmiera sobre las nubes.

Dio una vuelta y se quedó profundamente dormida.

Al amanecer, la despertó una llamada.

Al ver el nombre de Tristán Torres en la pantalla, Clara se despertó al instante.

—¿No me digas que ya hay novedades tan rápido?

No supo qué le dijeron del otro lado, pero abrió los ojos de par en par.

—¡Qué atrevimiento! ¿Y el hombre? ¿Está muerto?

En la mansión de la familia Soler, Selena estaba de excelente humor.

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