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La Verdad No Sangra, Pero Yo Sí romance Capítulo 18

—Tendremos tiempo de sobra para hablar de los reportajes —la interrumpió Leopoldo, sin perder la sonrisa.

Él mismo le sirvió un poco más de café, con movimientos tranquilos y serenos.

—La verdadera razón por la que la invité hoy fue para disculparme formalmente por las estupideces que hicieron los jóvenes de mi familia.

Se inclinó ligeramente hacia delante y la sonrisa desapareció de su rostro.

En su lugar, mostró una expresión de auténtico arrepentimiento.

—Xavier es joven e impulsivo, no tiene ningún respeto por las reglas. Lastimó al padre de su amiga y le trajo mucho dolor y problemas a la familia Navarro. Como líder de la familia, asumo mi parte de responsabilidad. Cualquier castigo que dicte la ley sobre él, lo tendrá más que merecido. Y en cuanto a mi hija, Cecilia...

Suspiró y negó con la cabeza.

—Quería resultados rápidos, así que usó métodos muy sucios para quedarse con ese terreno. Ya la reprendí severamente por ello.

—Todas las operaciones ilícitas se han detenido. Lo que deba restaurarse se restaurará de inmediato, y la familia Herrera pagará hasta el último centavo de la indemnización sin poner trabas. Periodista Miranda, le pido que, por respeto a mí y a Alberto, crea en las buenas intenciones de la familia Herrera para enmendar nuestros errores.

Ese discurso no tenía ni una sola fisura.

Cargó toda la responsabilidad de la brutal agresión únicamente sobre los hombros de Xavier, desvinculando por completo al resto de la familia Herrera.

Admitió que Cecilia había usado métodos sucios, pero lo redujo a un simple "deseo de resultados rápidos", esquivando la acusación principal del asedio comercial deliberado.

Y vinculó sus disculpas y la indemnización directamente al nombre de Alberto Serrano, lo cual no solo le daba a Miranda una excusa para aceptar, sino que insinuaba que la única razón por la que esto se estaba solucionando era gracias a él.

Todo se resolvía únicamente por la intervención de Alberto.

Mientras hablaba, Leopoldo no le quitó los ojos de encima a Miranda.

La joven periodista era mucho más serena de lo que había imaginado. No se dejó llevar fácilmente por sus palabras ni por su aparente humildad, y el rastro de desconfianza en sus ojos no desapareció del todo.

—Le transmitiré sus disculpas a la familia Navarro, director Herrera. —Miranda eligió sus palabras con mucho cuidado—. En cuanto al resultado final del asunto, confío en que las autoridades competentes actuarán de acuerdo con la ley.

Devolvió la pelota de manera magistral, enfocándose en la legalidad y esquivando cualquier intento de perdón personal o de hacer favores por amistad.

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