Perspectiva de Sophia
Sophia agarró la silla frente a su tocador y la lanzó con todas sus fuerzas al otro lado de la habitación.
El estruendo al estrellarse contra la pared hizo que el yeso se resquebrajara y que los paneles decorativos de madera terminaran llenos de astillas.
Llevaba horas furiosa. Y aun así, la rabia no desaparecía.
Sophia había quedado fuera de la Prueba de Luna como si no significara absolutamente nada.
Todo por culpa de esa Omega insignificante que había decidido jugar a ser una heroína y cargar con aquel lisiado por todo el campo.
Era una maldita broma. Todo aquello era una maldita broma.
Ya era suficientemente injusto que Alex siguiera obligándola a competir por el puesto de Luna cuando ella era, claramente, la candidata perfecta.
Pero ahora…
¿De verdad iba a apartarla por una Omega?
Sophia tomó la botella de vino que estaba sobre la mesa de noche y bebió directamente de ella.
El alcohol empezó a nublarle la mente. Sentía la lengua pesada y los pensamientos cada vez más desordenados.
Ya no le importaba nada.
Solo quería dejar de sentir.
Entonces su teléfono vibró sobre la cama.
Cuando por fin consiguió tomarlo entre sus manos y desbloquear la pantalla, ya tenía varias notificaciones acumuladas.
No esperaba encontrarse con fotografías suyas por todas las redes sociales.
—Esa maldita Omega… —murmuró entre dientes.
Sus dedos se cerraron con tanta fuerza alrededor del teléfono que sus uñas postizas terminaron clavándose contra la pantalla.
Para ese momento, las imágenes ya se habían extendido por todas partes.
Sophia había escuchado los rumores, por supuesto.
Pero no tenía idea de que alguien había tomado fotos de Stella y Alexander juntos.
No simplemente juntos.
Estaban en el restaurante más exclusivo de Ashclaw, acompañados por ese niño, comiendo como si fueran una maldita familia.
Como si eso no fuera suficiente, los comentarios eran todavía peores.
Todos decían lo mismo.
Que Stella y Alex hacían una pareja perfecta.
Que parecían felices junto a Lucien.
Que su relación era una historia hermosa porque estaban rompiendo las barreras sociales al casarse, incluso siendo ella una Omega.
Pero entonces Sophia llegó al último hilo de comentarios.
Y ahí fue cuando sintió que algo dentro de ella terminaba de romperse.
“¡Además se parece muchísimo a la Luna Ella!”
Ese comentario tenía quinientos “me gusta”.

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