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La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma romance Capítulo 188

Perspectiva de Alexander

Esto era una pésima idea.

Lo supe en cuanto aparté todo lo que había sobre el escritorio y los documentos cayeron al suelo con un estruendo que rompió el silencio de la habitación.

Sabía perfectamente adónde nos llevaba aquello.

Sabía que estaba a punto de cruzar una línea que quizá ya no podría borrar después. Que cada segundo cerca de Ella hacía más difícil seguir fingiendo que podía mantenerla a distancia.

Y lo peor era que sabía que podía arruinarlo todo.

La poca claridad que me quedaba. La confianza que apenas empezaba a construirse entre nosotros. La barrera que había levantado durante años para protegerme.

Porque si todo aquello era una mentira…

Si Ella realmente había estado jugando conmigo para cumplir los planes de su familia…

Entonces estaba cometiendo el error más peligroso de mi vida.

Pero no podía detenerme.

No cuando la tenía delante.

No cuando el vínculo de pareja rugía dentro de mí con una fuerza imposible de ignorar.

Durante años me había repetido que Ella era solo una obligación. Un acuerdo. Una pieza dentro de un juego político.

Pero ya no podía convencerme de eso.

No después de verla sonreír.

No después de verla bailar como si por fin hubiera recuperado la libertad que alguien le había arrebatado.

No después de sentir su mano sobre la mía cuando nuestro hijo se movió por primera vez.

Ella ya no era simplemente la mujer con la que había firmado un contrato.

Era mi pareja. La madre de mi hijo. Y quizá esa era la verdad que más miedo me daba aceptar.

Lo más peligroso no era desearla. Lo más peligroso era que empezaba a querer creer en ella.

Quería pensar que sus miradas eran reales. Que sus sonrisas no escondían una intención oculta. Que la mujer que había estado a mi lado durante esos últimos meses no era una pieza dentro de una estrategia cuidadosamente planeada.

Pero las palabras de Thomas seguían persiguiéndome. Las sospechas. Las dudas. La posibilidad de que todo aquello fuera una mentira.

Y aun así…

Cuando estaba con Ella, todas esas certezas empezaban a tambalearse.

Porque una parte de mí ya había tomado una decisión mucho antes de que mi mente pudiera aceptarlo.

Quería confiar en ella.

No sabía si estaba siendo un hombre inteligente o un completo idiota.

Quizá Gabriel tenía razón y estaba dejando que mis sentimientos nublaran mi juicio. Quizá estaba ignorando señales que no debía ignorar.

Pero después de tantos años controlándolo todo, calculando cada movimiento y protegiéndome de cualquier posible traición…

Estaba cansado.

Cansado de luchar contra lo que sentía. Cansado de actuar como si Ella no significara nada.

Porque significaba demasiado.

Y ese era el verdadero peligro.

No que Ella pudiera destruirme. Sino que, incluso si lo hacía, una parte de mí todavía quisiera elegirla.

***

No podía controlarme mientras la levantaba y la sentaba sobre el escritorio. Ella enredó las piernas alrededor de mis caderas, atrayéndome hacia sí, y entonces cualquier rastro de razón se desvaneció.

Cuando inclinó la cabeza ofreciéndome el acceso a su boca, ya no me importaron las consecuencias. Me daba igual si me estaba manipulando, si todo era una estratagema para cumplir los planes de su padre. Solo quería sentirla.

Y la sentí. Mordí su labio inferior, su lengua, deslicé los besos por su mandíbula y bajé hasta el arco de su cuello.

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