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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1174

David ya le había avisado a Enzo por teléfono, así que Valentina y los demás sabían que Esmeralda iría a visitarlos ese día.

Media hora después.

El auto entró lentamente por el portón de la Mansión de la Garza.

Manolo, Valentina y los demás estaban esperando en la puerta principal.

Al ver a Esmeralda bajar del auto, Valentina se apresuró a recibirla.

—Esme.

Esmeralda le respondió con total naturalidad al verla.

—Mamá.

Valentina la abrazó con fuerza.

—¿Estás bien? Déjame verte, ¿has perdido peso?

Valentina le tocó los hombros, los brazos, y luego le acarició el rostro.

Esmeralda le tomó las manos con ternura.

—Mamá, estoy muy bien, no te preocupes.

Aunque no recordaba muchas cosas, podía sentir el calor sincero de su familia.

Valentina suspiró aliviada; tenía buen semblante y parecía haber subido un poco de peso.

—Mientras estés bien, todo está perfecto.

Esmeralda miró a Manolo y lo saludó.

—Papá.

Manolo asintió con la cabeza.

—Qué bueno que estás en casa.

Luego, su mirada se posó en Enzo y Álvaro Santillán.

—Enzo, Álvaro.

Hace un momento, David le había explicado quiénes eran.

A Álvaro todavía se le hacía raro escucharla tan formal, pero ya todos estaban al tanto de su amnesia. Lo único que importaba era que ella estuviera a salvo.

Isa saludó a todos los mayores uno por uno.

Enzo observó las bolsas que llevaba David en las manos. Parecía una visita formal, aunque ni Manolo ni Valentina mostraron interés en saludarlo; simplemente tomaron a Esmeralda y a Isa y entraron a la casa.

Álvaro entró detrás de ellos.

Enzo y David se quedaron atrás.

—Al menos tienes buenos modales —comentó Enzo.

Capítulo 1174 1

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