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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1162

Enzo dio unos pasos, se inclinó para cargar a Isa en sus brazos y no pudo evitar pellizcarle cariñosamente sus mejillas regordetas.

Isa apartó su mano y, haciendo un lindo puchero, se quejó:

—El tío siempre tiene que pellizcarme la cara.

Enzo sonrió con adoración.

—Es que Isa es demasiado adorable y el tío no puede resistirse. ¿Te dolió?

—No duele, pero ¿qué pasa si me la dejas aplastada?

—Está bien, el tío se equivocó —respondió Enzo.

La bajó, miró a Esmeralda y le dijo con voz suave:

—Esme, regresaste. ¿Estás bien?

Esmeralda lo miró y asintió levemente.

—Bastante bien.

Enzo asintió.

—Qué bueno que estás bien. No volverá a suceder algo así.

—¡Entremos primero! —sugirió David.

Fueron a la sala de estar.

David le dijo a Esmeralda:

—Acompaña a Isa arriba un rato. Tu hermano y yo necesitamos hablar a solas.

—¿Hay algo que no pueda escuchar? —preguntó ella.

Había pasado mucho tiempo sin ver a su hermano, él debería tener muchas cosas que decirle.

David la miró. Ella ahora no recordaba nada y, paradójicamente, era mucho más difícil de manejar, manteniendo el mismo carácter fuerte de siempre.

—No hay nada que no puedas escuchar —dijo él. Por ahora, solo podía complacerla.

—Isa y yo nos quedaremos escuchando. No los interrumpiremos —dijo Esmeralda, tomando la mano de Isa y dirigiéndose hacia el sofá.

La mirada de Enzo se posó en la espalda de Esmeralda. Se había enterado por Gabriel de su amnesia. Al verla ahora, parecía que solo le faltaban los recuerdos; por lo demás, no había cambiado nada, de hecho, su actitud parecía aún más firme. Volvió la mirada hacia David, notó su expresión de impotencia y dejó escapar una ligera sonrisa.

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