Muchas personas se detenían ahí para tomarse fotos.
También había parejas que se hacían selfies dándose besos con el atardecer de fondo; hombres y mujeres compartían momentos juntos, con sonrisas radiantes de felicidad en sus rostros.
Quizás por el gran atractivo y porte del hombre, muchos no dejaban de mirarlos. Verlos allí, sentados en completo silencio y sin tomarse ni una sola foto, resultaba un tanto extraño.
El cielo se fue oscureciendo poco a poco.
—Bueno, ¡vámonos!
David tomó la mano de Esmeralda y se marcharon.
Esa misma noche.
David trasladó su equipaje a la habitación de Esmeralda.
Ella salió del baño y se quedó mirándolo.
David, sin darle mayores explicaciones, acomodó su ropa en el armario y dijo:
—Mañana en la mañana iremos al centro. Ya que estamos aquí, quiero llevarte a pasear y de paso comprarles algunos regalos a Isa y a los demás.
Esmeralda no respondió nada.
Se acostó a dormir temprano.
David se sentó en el sofá, abrió su laptop y comenzó a trabajar. Cuando terminó y cerró la computadora, giró la cabeza hacia la cama. Se acercó a paso lento, se sentó en el borde y se quedó contemplando el rostro sereno de la mujer dormida.
No supo cuánto tiempo pasó observándola antes de levantarse para ir al baño. Al terminar, regresó a la cama, levantó las sábanas y se acostó junto a ella. Pasó un brazo por debajo de su cabeza, la abrazó con el otro, apoyó la barbilla sobre su cabello, cerró los ojos y se sumió en un profundo sueño.
Al día siguiente.
David y Esmeralda dejaron el hotel y se dirigieron al centro de la ciudad.
Se bajaron allí, mientras que el asistente se llevó el auto rumbo al nuevo hotel.
Primero visitaron la iglesia de Hallgrímskirkja y compraron varias cosas. Por la tarde, fueron al Lago Tjörnin. Los árboles a la orilla del lago estaban teñidos de un dorado deslumbrante. Esmeralda llevaba un abrigo negro de lana y un sombrero adornado con una camelia blanca. El viento jugueteaba con los mechones de cabello que asomaban por debajo del sombrero, dándole un toque encantador, y su piel radiante resplandecía bajo la luz del sol.
Se quedó de pie a la orilla del lago, mirando hacia la cámara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...