Olivia sentía que Regina le tenía una enorme malicia a Jimena.
Al fin y al cabo, durante el tiempo que llevaba trabajando en la sucursal, jamás había escuchado a Violeta o a Jimena mencionar a Regina ni una sola vez.
Jimena conocía su identidad y sabía que era la ahijada patrocinada por la señora Núñez, pero nunca le había preguntado nada sobre su vida privada.
En la empresa, de lo único que hablaban era de crecimiento.
Proyectos, datos y márgenes de ganancia.
Al escuchar a Regina parlotear sobre relaciones interpersonales y enredos amorosos, Olivia sintió de pronto que todo eso era bastante aburrido.
Al mismo tiempo, entendió perfectamente lo que Regina intentaba insinuar con sus palabras.
—Hay que saber conformarse —dijo Olivia—. La verdad es que ya soy muy afortunada de haber sido apoyada por mi madrina para terminar mis estudios, y en estos años trabajando en proyectos en el extranjero he acumulado bastante experiencia.
»De ahora en adelante, las cosas solo pueden ir mejor.
»En cuanto a quién prefiere o a quién valora mi madrina, es su elección. No voy a preocuparme ni a darle vueltas a esos temas.
Regina seguía sonriendo, pero esa sonrisa era mucho más tensa que antes.
—Olivia, ¿acaso no quieres conseguir mejores oportunidades para ti? —preguntó Regina, con un toque de frustración—. ¿De verdad quieres vivir toda tu vida siendo pisoteada por los demás?
Olivia apretó los labios. Al ver la agitación en la mirada de Regina, respondió con calma:
—Ya me estoy esforzando por conseguir lo que quiero.
»Todo lo que deseo lo lograré con mi propio trabajo. No voy a extender la mano para quitarle a otros lo que ya tienen.
Regina no tardó en darle la razón:
—¡Exacto! Pero hay personas a las que simplemente les encanta fijarse en lo que tienen los demás.
»Federico y yo estábamos muy bien en nuestra relación, pero fue...
Regina se detuvo ahí, mordiéndose el labio con fuerza, con una expresión de dolor en la mirada.
No terminó la frase. En su lugar, se cubrió el rostro con las manos y comenzó a sollozar en voz baja.
Olivia negó con la cabeza.
Cada persona tomaba decisiones distintas en las diferentes etapas de su vida.
Simplemente consideraba que Regina había tomado el camino equivocado.
En cuanto a si era o no una inútil, no era quién para juzgarla.
Regina se mordió el labio con fuerza y murmuró:
—En realidad, yo tampoco quiero seguir aferrada al pasado.
»Pero la señorita Calvo no deja de darme esperanzas. Me prometió que se divorciaría de Federico, me dijo que no sentía nada por él y que me lo devolvería.
»Sin embargo, a pesar de hablar de divorcio, sigue acaparando a Federico. Hasta aprovecha el aprecio que le tiene la señora Núñez para chantajearlo.
»Esa mujer es demasiado calculadora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...