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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 372

Daniela levantó la mirada.

La sonrisa que había en su cara desapareció poco a poco, quedando sólo una expresión tranquila, como un lago helado en pleno invierno.

Dionisio sintió que el aire se le atoraba en el pecho y apresuró el paso hasta llegar junto a ella.

—Daniela, ¿por qué te viniste así, sin decir nada? ¿Tienes idea de lo preocupado que estaba yo?

Al escuchar eso, Daniela no pudo evitar soltar una pequeña risa sarcástica.

Si de verdad le preocupara…

No habría esperado hasta el cuarto día para venir a buscarla.

Pero ella ya se había acostumbrado a sus mentiras.

—¿Y tú qué haces aquí?

Dionisio tragó saliva; los ojos se le humedecieron de impotencia.

—Vámonos a casa.

—¿A dónde te refieres? —Daniela le sonrió, pero en esa sonrisa sólo había dolor y resignación—. ¿A la Finca de las Rosas? ¿O a esa casa donde sólo compartimos el nombre pero no el calor de un hogar?

—Daniela, ya no sigas con esto —intentó Dionisio, esforzándose por sonar amable, como si pudiera calmarla con palabras suaves.

Ese era su talento: saber cómo endulzar el oído de cualquiera.

También sabía fingir ternura.

Si no fuera así, nunca habría logrado conquistar a Daniela.

—Daniela, lo admito, antes me porté mal. No supe cómo cuidar de ti ni de tus sentimientos. Pero ven, regresa conmigo, déjame compensarte…

El tono de Daniela se endureció; le interrumpió de inmediato, con la voz firme y clara:

—Divorciémonos.

Esas palabras cayeron sobre Dionisio como si fueran un balde de agua helada directo al corazón.

Se quedó paralizado, y enseguida una furia incontenible le brotó por dentro.

—¿Qué dijiste? ¿Escuché bien? Si apenas nos casamos y ya quieres divorciarte.

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