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La Sangre No Miente, Pero Él Sí romance Capítulo 362

Brenda, sin poder evitarlo, sostuvo a Daniela mientras ambas se apresuraban hacia el hospital.

—Tía, seguro que Dionisio va a estar bien, no tienes por qué ponerte tan mal —intentó animarla, aunque en su propia voz temblaba la inseguridad.

Los invitados ya no tenían ánimo para el espectáculo. Se agruparon cerca de la entrada, inquietos y murmurando entre sí.

Algunos sacaban su celular y grababan cómo la ambulancia se alejaba a toda velocidad. Otros se persignaban con fervor, mientras no faltaban los que cuchicheaban en voz baja:

—Esto es una desgracia... Una boda que se arruinó así, qué cosa tan triste.

—Kiara sí que se pasó, estaba decidida a arruinarle la vida a Dionisio.

...

La ambulancia volaba entre el tráfico, con la sirena abriéndose paso a empujones de ruido.

Dionisio respiraba con dificultad, el pecho subía y bajaba de manera desigual. De vez en cuando, dejaba escapar una especie de susurro ininteligible, como si tratara de llamar a alguien en sueños.

El médico revisó sus ojos, luego le tomó la presión y arrugó la frente aún más.

—La presión sigue bajando. Avísenle a urgencias que preparen una transfusión, ¡ya!

Daniela, sentada en una silla plegable junto a la camilla, sentía como si la hubieran metido de golpe en un pozo helado.

El paisaje de la ciudad retrocedía como en una película acelerada, recordándole que la felicidad que creía tener en estos días se le estaba escurriendo entre los dedos.

En el fondo, Dionisio ya solo tenía espacio para la señorita Kiara en su corazón.

De otra forma, no habría reaccionado tan mal, no se habría desplomado así, incapaz de soportar la presión.

...

Veinte minutos después.

Dionisio llegó de inmediato a la sala de emergencias.

Cuando encendieron la luz roja de la sala de urgencias, Daniela ya no pudo más. Se dejó caer en cuclillas en el pasillo y rompió en llanto.

Una enfermera se acercó para consolarla:

—Por favor, la familia debe pasar a hacer los trámites. Al paciente lo están atendiendo, cualquier novedad se las informamos.

—Yo me encargo —Brenda se apresuró a ayudar.

La luz de la sala de emergencias permaneció encendida durante tres largas horas.

El vestido de novia de Daniela terminó manchado de polvo, y varias perlas se desprendieron, rodando y quedando regadas sobre el frío piso de cerámica.

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