A veces…
Solo después de enfrentar grandes desgracias y tragedias, uno llega a comprender las cosas de verdad.
Si antes Aarón solo pensaba en intentar tener algo con Kiara, tras pasar por un momento al borde de la muerte, entendió de golpe que, fuera de ella, nada más importaba.
La fama, el dinero, el poder… todo eso, al morir, se queda atrás. No sirve de nada en el último viaje.
Lo único que vale es estar con la persona que se ama.
Solo así el corazón encuentra consuelo, y la vida se siente completa.
Bruno, que ya no soportaba tanta miel, soltó con tono burlón:
—¿Qué onda…? ¿Será que en la familia Tobar ya va a salir otro enamorado empedernido?
Esther, con una sonrisa resignada, respondió:
—Ay, mientras Aarón sea feliz, ¿para qué oponernos?
Al decir esto, recorrió a Kiara de arriba abajo con la mirada, evaluándola con calma.
Kiara vestía con sencillez y elegancia, tenía un aire sereno, limpia y tranquila, y una belleza tan natural como la de una flor recién regada. Era obvio que tenía una buena educación y sabía comportarse.
Eso le pareció perfecto.
Después de todo, su nieto nunca había sido el más formal, así que necesitaba una compañera así, firme y centrada, que pudiera ponerle un alto cuando se le subiera lo rebelde.
¿Que ya había estado casada? ¿Y eso qué?
Venía de la familia Olivares, nada menos.
Dionisio Olivares la había elegido en su momento, lo que ya decía mucho de su calidad como persona.
Rebeca, en cambio, sentía que se asfixiaba del coraje. Miró a Kiara con fastidio y soltó entre dientes:
—Señorita Kiara, si de veras quiere lo mejor para Aarón, mejor convénzalo de tomarse su medicina.
Al escuchar eso, Kiara se apresuró a darle unas palmaditas suaves en el hombro y le habló con dulzura:
—Aarón, ¿por qué no te tomas la medicina primero, sí?
Aarón, con la garganta hecha nudo y los ojos llenos de cariño, murmuró:
—Claro, si tú me la das, me la tomo.
—¡Ay no! —varios alrededor se llevaron la mano a la frente, y casi todos sintieron que les dolía la cabeza por tanta cursilería.
La mamá de Carmen, Marisol, soltó un suspiro pesado; su cara era todo un poema de incomodidad.
La familia Tobar y la familia León siempre habían querido que Aarón y Carmen terminaran juntos. Por eso, Marisol siempre vio a Aarón como su futuro yerno.
Pero ahora…

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