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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 80

—Don Nuno, ¿lo dice en serio?

Mila estaba completamente confundida. ¡¿A Nuno Páez de verdad le importaba un detalle tan trivial como los anillos de boda?!

Lo de ellos era solo un matrimonio por contrato.

Nuno, en cambio, puso cara de que era lo más normal del mundo. Se inclinó hacia ella y su voz grave resonó como un bajo profundo justo al lado del oído de Mila:

—Los anillos son un símbolo de estatus. Tú... tampoco querrás que los demás piensen que lo nuestro es solo un negocio, ¿verdad?

Mila frunció el ceño; sentía que había dobles intenciones en sus palabras.

—Don Nuno...

—Mónica, ¿tienen anillos de boda en tu tienda? —la interrumpió Nuno, dirigiéndose a la jefa de la joyería.

—¡Sí, claro que tenemos!

Mónica, que estaba dando saltos de emoción, se giró hacia sus empleadas y les ordenó:

—Tráiganme el anillo Lucero.

—¡En seguida, señorita Mónica! —Las dos vendedoras trajeron respetuosamente una elegante bandeja de terciopelo y se la presentaron a Mónica.

—Moni, ¿ese no es el anillo que diseñaste exclusivamente para mí? ¿Cómo lo vamos a usar de anillo de boda? —Mila suspiró resignada; esta chica se estaba tomando todo demasiado a pecho—. No compliques más las cosas.

—Amiga, este anillo lo diseñé para ti, eso es un hecho. Pero jamás dije que tuviera que ser una sola pieza inamovible —Mónica tomó el anillo y, con un movimiento preciso de sus dedos, presionó un mecanismo apenas visible en el interior de la banda. El anillo se separó de inmediato en dos piezas perfectas.

—¡¿Un anillo dual?! —Mila estaba asombrada.

—¡Así es! Mi idea original era darte a ti la pieza principal, y yo me quedaría con la secundaria —los ojos de Mónica se llenaron de ternura y su voz se volvió profundamente afectuosa—. 'Del vasto universo, solo elegí este Lucero'. Significa que somos la estrella más brillante en el cielo de la otra.

—Pero... —Mónica cambió el tono y le entregó el anillo principal, de diseño más imponente y pesado, a Nuno Páez—. Ahora, esta pieza tiene a un dueño mucho más adecuado.

Nuno miró el anillo que le estaban ofreciendo y se quedó sin palabras por un segundo.

La mirada y las palabras de Mónica reflejaban una lealtad casi devota.

Para ella, Mila Quiroz lo era todo. Por el bienestar de Mila, Mónica estaba dispuesta a desprenderse sin dudarlo del objeto que más valoraba en el mundo.

—...Gracias —Nuno, que rara vez daba las gracias, aceptó el anillo y se lo puso solemnemente en el dedo anular.

—Amiga, este es el tuyo —Mónica le entregó la pieza secundaria, un anillo de diseño más delicado y elegante, a Mila.

Mila no pudo rechazar un gesto cargado de tantos sentimientos y bendiciones.

—Moni, le diste el anillo principal a Don Nuno... ¿y tú qué vas a hacer?

—¡No pasa nada! —Mónica negó con la cabeza, muy segura de sí misma—. Don Nuno es el hombre más poderoso de Valle Plateado, es el único que está a tu altura. Sabiendo que estás con él... me quedo tranquila —le regaló una sonrisa resplandeciente—. Además, puedo diseñar muchas más joyas increíbles, ¿verdad?

—Moni, en solo un año lograste llevar a Centella hasta este nivel. Eres increíble —comentó Mila desde la amplia y luminosa oficina de Mónica, verdaderamente asombrada.

—¡Amiga, todo esto es gracias a ti! —Mónica se apoyó en el hombro de Mila con cariño, su voz estaba cargada de gratitud—. Si no me hubieras enseñado diseño de joyas y cómo sobrevivir en ese lugar, jamás habría logrado esto. Así que no exagero cuando digo que Joyería Centella es toda tuya.

Mila le dio unas palmaditas suaves en la mano y negó con la cabeza.

—Tonta, yo solo te mostré el camino. Todo lo que has logrado es gracias a tu propio talento, esfuerzo y lucha constante. Sin embargo... —el tono de Mila se volvió un poco más sombrío—, ¿qué planeas hacer con la familia Centeno?

La sonrisa de Mónica se borró, dejando paso a una expresión fría.

—Desde que salí, no he vuelto a hablar con ellos. Seguramente, hasta el día de hoy, ni siquiera saben que recuperé mi libertad.

Los ojos de Mila brillaron con dureza.

Para ella, la familia Centeno y la familia Quiroz eran exactamente la misma escoria.

Hace años, Mónica no tenía ninguna intención de pelear por la herencia, pero aun así fue traicionada por sus propios hermanos, quienes le colgaron el delito de "robo de secretos comerciales" para enviarla a la cárcel.

Con la ingenuidad que Mónica tenía en ese entonces, ¿cómo iba a poder competir contra esa jauría de lobos? Si no se hubieran cruzado en prisión, Mónica seguramente habría muerto allí adentro.

—Más les vale no acercarse a molestarte, porque si lo hacen... —Mila entrecerró los ojos, y un aura asesina comenzó a rodearla—. Me aseguraré de que pierdan absolutamente todo.

—¡Eres la mejor, Mila! —Mónica la abrazó con fuerza, sintiéndose completamente protegida.

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