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La Princesa romance Capítulo 93

—¿Alfonso? —Vanesa repitió su nombre al notar que él estaba distraído.

—Ah, sí —respondió Alfonso, volviendo en sí y revolviendo el cabello de Vanesa con suavidad.

—¿Cómo va todo?

—Ya casi termino de arreglarlo, vámonos a casa.

—Bueno. Oye, perdón, la verdad es que yo también estaba ahí y ni siquiera pude ayudarte en nada.

Alfonso sentía que no estaba cumpliendo su papel como hermano mayor. Vanesa había regresado hacía tiempo y él apenas se había preocupado por ella. Ahora que la habían molestado en su propio trabajo, él tampoco había hecho nada para defenderla.

—Tú siempre tan buena onda —le soltó Vanesa, divertida.

Alfonso se quedó un poco desconcertado, sin entender a qué se refería exactamente Vanesa con ese comentario.

—Viste cómo me quedé mirando cuando Esteban le dio su merecido a Vicente, ¿no? La mayoría pensaría que soy de hielo, pero tú aquí echándote la culpa. Además, fuiste tú quien me pidió ir a buscar a alguien, ¿o no?

A Vanesa no le gustaban los malentendidos. Si había algo que aclarar, prefería hacerlo al instante.

Alfonso abrió la boca para responder, pero terminó guardando silencio.

—Por cierto, mis papás me contaron lo del local. ¿Cómo va eso?

—Ismael está pendiente de todo. Mis papás también han estado encima estos días, y si todo sale bien, para el próximo fin de semana ya estará listo.

—Perfecto —dijo Vanesa, aunque notó a Alfonso un poco distraído.

—¿Pasó algo en el despacho?

—¿Eh? No es eso... —Alfonso dejó escapar un suspiro y, al final, decidió sincerarse con lo que llevaba atorado en el pecho.

Siempre había sentido que Vanesa era más madura que la mayoría de los de su edad, así que cuando platicaba con ella, lo hacía como si conversara con alguien de su mismo nivel.

—Oficina de Asesoría Prudente.

—Oficina de Asesoría Prudente… —Vanesa murmuró el nombre, algo confundida, y esa rareza la hacía ver adorable ante Alfonso.

—Es una empresa pequeña. Mi idea era estar ahí solo un tiempo, agarrar experiencia y luego buscar algo mejor. —Por primera vez en la tarde, los ojos de Alfonso brillaron con algo de esperanza.

—¿Has escuchado del Bufete Equilibrio Judicial? Cuentan que antes era una división de Delirium Eros para formar a sus mejores abogados, pero hace un par de años se volvieron independientes. Aunque siguen trabajando mayormente para Delirium Eros, también toman casos de todo tipo. Dicen que donde ellos meten mano, el noventa por ciento de las veces ganan.

—¿Te gustaría entrar ahí?

—La neta, creo que cualquier abogado querría. Pero hace años que no contratan a nadie abiertamente.

—Ellos prefieren el sistema de mentor-aprendiz, ¿no? O sea, cada abogado experimentado jala a un aprendiz y listo. Solo contratan por recomendación interna, nunca hacen convocatorias abiertas, así se aseguran de que la gente que entra sea de confianza y con talento probado.

...

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