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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 815

Los instintos de Luisa no le habían fallado. En ese momento, se tapaba la boca con fuerza, tratando de sofocar cualquier sonido que pudiera traicionarla.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pero cuando sus piernas comenzaron a entumecerse, se atrevió a salir del escondite. Para entonces, la noche había caído por completo. Finalmente regresó a su casa.

Al girar la llave y abrir la puerta, encontró la sala impecable. No había zapatos desordenados en la entrada, ni cáscaras de botanas o frutas en la mesa del centro.

Rosa estaba sentada en su silla de ruedas, viendo un programa en la televisión. Al verla entrar, fingió una expresión de enorme sorpresa.

—Luisa, ¿regresaste tan temprano? Pensé que te quedarías divirtiéndote hasta muy tarde.

Luisa hizo un esfuerzo titánico por reprimir la furia y el pánico que le quemaban el pecho.

—Me pediste que volviera temprano, ¿no? Además, no me sentía tranquila dejándote sola.

Rosa rio con suavidad y le preguntó:

—Pero te fuiste de repente... ¿Tus amigas no se molestaron?

—No —respondió Luisa negando con la cabeza, mientras su mirada escrutaba lentamente cada rincón de la sala.

Rosa la miró con fingida intriga.

—Luisa, ¿qué estás buscando?

—¿Tuvimos visitas? —preguntó Luisa con tono neutral.

La expresión de Rosa vaciló durante una fracción de segundo antes de que lograra recuperar la compostura.

—N-No, claro que no. ¿Quién vendría a visitarnos? Tu padre hace años que no nos contacta y de mi lado de la familia ya no queda nadie.

Terminó la frase soltando un largo suspiro lastimero.

Luisa caminó hacia el baño y, desde el pasillo, preguntó:

—Mamá, ¿fuiste al baño tú sola?

El corazón de Rosa dio un vuelco violento dentro de su pecho.

¡Había limpiado la entrada y la sala con esmero, pero se le olvidó por completo el baño!

Sus ojos se llenaron de pánico mientras tartamudeaba:

—S-Sí, claro. Hace rato intenté ir sola, y... bueno, a pesar de estar inútil, parece que aún puedo cuidar un poco de mí misma.

Terminó la frase forzando una risa nerviosa y seca.

Luisa limpió el desorden en el baño y, al salir, le dijo a su madre con seriedad:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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