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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 401

Josefina León sacó la pomada curativa, fue a lavarse las manos y, al regresar, vio que él ya se había quitado la camisa.

Aún llevaba vendajes. Sobre su piel de tez clara y saludable, se marcaban algunas viejas cicatrices.

Una de las heridas de bala todavía tenía un tono oscuro.

Evidenciaba que no hacía mucho tiempo desde que había comenzado a sanar.

Josefina se quedó mirando fijamente esa herida, con un brillo casi imperceptible en los ojos.

Comenzó a desenrollar las vendas de su cuerpo y pudo ver los cortes cruzados; había al menos una docena de marcas, entre grandes y pequeñas.

Aplicó la pomada en cada una. En el instante en que sus dedos rozaban las heridas, el cuerpo del hombre se tensaba por completo.

Josefina frunció el ceño y le advirtió:

—Si te duele, aguántate un poco y no te muevas.

Benjamín Gutiérrez cerró las manos en puños sobre sus muslos. Su voz sonó un poco más ronca de lo habitual:

—No me duele, solo es una molestia, como si me picara.

Josefina detuvo sus movimientos por un segundo; de pronto, sintió el impulso de dejar de curarlo.

Benjamín cerró los ojos y añadió:

—No estoy en coma, tengo sensibilidad en el cuerpo, pero puedo soportarlo. No tienes que tratarme con pinzas.

Josefina soltó una risa irónica.

—No ha salido una sola verdad de tu boca en todo este tiempo, ¿cómo esperas que te crea?

Benjamín curvó ligeramente los labios, pero decidió no responder.

Josefina continuó aplicando la medicina. Esta vez ya no fue cuidadosa, sino que terminó rápidamente con las heridas de su espalda. Luego, le arrojó el tubo de pomada al regazo y le dijo:

—Ponte tú mismo en la parte de adelante.

Y sin darle tiempo a reaccionar, dio media vuelta y se marchó.

Benjamín: "..."

Abrió los ojos y observó su silueta delgada y decidida alejarse. Un destello de resignación cruzó por su mirada.

Qué mujer tan implacable.

...

Más tarde, mientras Josefina ordenaba unos documentos en su habitación, el tono de llamada de su celular interrumpió el silencio. Al ver la pantalla, notó que era su abuela.

¿Eh?

¿Por qué la llamaba su abuela a esa hora?

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