Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 385

—Ahorita tengo que atender un asunto, así que no podré ir a verla por ahora. Te encargo mucho que le eches un ojo, por favor —pidió Josefina.

—Ella está bien, solo fue un buen susto. Con que descanse un par de días en su casa será suficiente —aseguró Manuel.

Luego de una breve pausa, añadió:

—Aparte, como que no se ve bien que yo sea quien la cuide.

Josefina se dio una palmada en la frente, dándose cuenta de su error.

—Perdóname, se me fue por completo...

—¿Todo bien por allá? —preguntó Manuel con tono de preocupación.

—Sí, solo me siento un poco mal, voy a tratar de descansar un rato.

Josefina no tenía cabeza para platicar, así que le dio cualquier excusa y terminó la llamada.

Felipe, preocupado por su estado, le sugirió:

—Señorita León, ¿por qué no mejor se va a su casa a descansar?

Josefina negó con la cabeza de inmediato.

—No, me quedo hasta que sepa que él está a salvo.

Tenía un torbellino de emociones en la cabeza mientras mantenía la mirada clavada en la puerta de urgencias.

Por suerte, no pasaron ni dos horas cuando Benjamín fue dado de alta del quirófano. Ninguna de sus lesiones ponía en riesgo su vida; los médicos habían suturado las heridas y, con un buen descanso, se recuperaría sin problema.

En la habitación, los doctores y enfermeras se fueron retirando poco a poco. Josefina tomó asiento junto a la cama, contemplando el rostro pálido e inconsciente de Benjamín.

Últimamente, él no paraba de terminar lastimado.

Y todas y cada una de las veces... había sido por culpa de ella.

Quería taparse la cabeza para dejar de pensar en eso, pero era una verdad innegable: él se había puesto frente a ella para recibir los golpes una y otra vez, acabando ensangrentado. Aquellas escenas se repetían en su memoria como un disco rayado.

Josefina estaba tan estresada que sentía que la cabeza le iba a estallar.

El silencio en la habitación era tan profundo que solo se escuchaba su propia respiración. Su mirada estaba perdida en el vacío; por eso no se percató en el instante en que Benjamín abrió los ojos.

—Jose.

Al escuchar esa voz reseca y áspera, ella reaccionó de golpe y vio que ya estaba despierto.

Se acercó de prisa a la cama.

—¿Cómo te sientes?

—Me duele todo —admitió Benjamín.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte