—¡Benjamín! ¡Benjamín! ¿Estás aquí?
Justo cuando la tensión estaba al límite, la puerta del cuarto de limpieza se abrió de golpe y la potente voz de Cristóbal resonó en el lugar.
Al ver a la pareja abrazada dentro de aquel espacio reducido, cerró la puerta de un portazo.
—No, Benjamín no está aquí. Seguro ya se fue. Ahorita le marco —se escuchó decir a Cristóbal mientras su voz se alejaba.
Josefina apartó a su marido de un empujón y abrió la puerta para salir.
El resto de los clientes ya estaba saliendo poco a poco de los cuartos privados. Llevaban expresiones bastante serias y tensas; algunos se veían muertos de miedo, otros confundidos.
En cuanto salió, Josefina se percató de que una chica había resultado herida. Estaba tirada en el suelo mientras el personal médico del lugar le vendaba la herida.
—¡Señorita León! —exclamó Felipe al verla, y corrió hacia ella de inmediato.
—¿No me habías dicho que este lugar era seguro? —cuestionó Josefina.
Felipe se rascó la cabeza, con cara de arrepentimiento.
—Él no puede investigar los antecedentes de cada persona que entra. Si ya sabías que te traen en la mira, deberías haberte quedado en tu casa. En cambio, vienes a meterte donde hay más gente. ¿Acaso ya te cansaste de vivir? —soltó Benjamín a sus espaldas, con un tono tranquilo pero lleno de un sarcasmo implacable.
Josefina apretó los puños, respiró hondo y prefirió ignorar por completo al hombre que le estaba hablando.
Felipe miró a Benjamín con cierta incomodidad.
La verdad era que él no le había quitado los ojos de encima a Josefina. Justo cuando esos tipos iban a empujarla al cuarto, él ya estaba a punto de intervenir, pero Benjamín se le adelantó y se la llevó a rastras.
¡¿Qué se suponía que hiciera?! ¡¿Acaso iba a detenerlo?! Terminaría quedando mal con cualquiera de los dos. Si las cosas iban a ser así de complicadas, mejor renunciaba. Que la señorita León se consiguiera a otro.
Pero pensándolo bien, cualquiera que contratara terminaría bajo el control de Benjamín. Si hasta conocía a ese cabrón de Kevin. Tras reflexionar un momento, Felipe descartó la idea de renunciar.

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