Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 345

—Y lo más patético de todo —añadió Josefina, dejando escapar un largo suspiro antes de mirarlo—, es que, para evitar que yo lo investigara, se atrevió a sobornar a los que estuvieron ahí en aquel entonces para que dijeran que jamás me vieron... ¿Me puedes explicar cómo es que alguien puede llegar a ser tan ruin?

Manuel frunció el ceño con disgusto.

—Sí, se voló la barda con eso, Josefina. Si quieres, yo te puedo ayudar a investigar.

—Ya mandé a alguien de confianza a investigar —respondió Josefina—, solo que todavía no me ha traído ninguna noticia.

—Entre más ojos buscando, más posibilidades de encontrar algo —sugirió Manuel—. La gente que yo contrato sabe hacer el trabajo sucio sin dejar rastro, no levantarían ninguna sospecha y seguro te conseguirían respuestas rápido.

Al escuchar su oferta, los ojos de Josefina se iluminaron de esperanza, pero aún dudaba.

—¿No sería mucha molestia para ti?

—No me ofendas con esas palabras, somos amigos —suspiró Manuel—. Me quedé con un muy mal sabor de boca por no haber podido hacer más por el asunto de tu abuela aquella vez. Así que, ahora que tengo chance de redimirme, ni de chiste me vas a decir que no.

Josefina levantó su copa.

—Sale, entonces te lo encargo mucho.

Manuel chocó su copa contra la de ella.

—No te voy a fallar.

Bebieron un rato y, después de haber sacado un poco de todo ese estrés que traía atorado, ella se sintió muchísimo más ligera.

Para cuando les trajeron la comida, hasta le había vuelto el apetito.

A mitad de la cena, se levantó para ir al baño. Los sanitarios estaban casi al final de un pasillo, justo al lado de una ventana que daba hacia el patio trasero del bar.

Al salir del baño, Josefina se detuvo un segundo junto a la ventana para tomar un poco de aire. Fue ahí cuando vio pasar a una figura conocida por la puerta del patio trasero.

Gracias a las luces que parpadeaban, alcanzó a ver la cara de Magdalena.

¿Qué demonios hacía Magdalena ahí?

Por instinto, Josefina se asomó por la ventana, tratando de ver qué onda.

—Josefina.

La voz de Manuel sonó a sus espaldas:

—¿Qué tanto miras?

Josefina apartó la mirada de inmediato.

—Nada, nomás estaba agarrando aire fresco.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte