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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 304

—Este otro documento contiene las acciones que estaban a su nombre. Ya las pasé todas a tu nombre. En cuanto lo firmes, te convertirás en accionista del Grupo León y podrás involucrarte en todos sus asuntos.

Al escuchar sus palabras, en los ojos de Josefina apareció una mezcla de incredulidad.

¡¿De verdad había encerrado a Jimena en un hospital psiquiátrico?!

Miró el reporte médico y sintió un hueco en el estómago. ¡Todo eso era una completa locura!

Entonces, ¿le había echado toda la culpa a Jimena?

Y ahora venía con las acciones a pedir la paz.

¡Josefina tenía los sentimientos hechos un enredo!

Pero, al mismo tiempo, era muy consciente de que no sentía ni una pizca de alegría.

¡Nunca imaginó que Andrés fuera capaz de llegar a ese extremo!

Llevaban décadas casados y, al final, Jimena había terminado como una pieza desechable.

Josefina ni siquiera hizo el intento de tomar los papeles. Solo preguntó con frialdad:

—¿Y qué pasará con Magdalena?

—Después de todo, lleva muchos años en la familia León. No quiero hacerle nada —dijo Andrés, evadiendo su mirada—. Se quedará tranquila en la familia Gutiérrez. Jose, haz de cuenta que ella no existe, ¿te parece?

¿Así que planeaba ignorar todo lo que Magdalena había hecho?

—¿Y si me empeño en ir tras de ella? —preguntó Josefina, mostrando una sonrisa gélida.

—Es solo una hija adoptiva, y ustedes han sacrificado tanto por ella —añadió en tono sarcástico, pensando enseguida con amargura: «Si a mí me pasara algo, ¿hasta dónde llegarían ellos como mis padres?»

«Oh, claro, seguro harían una fiesta para celebrar que por fin nadie los molestaría y que podrían dedicarse de lleno a consentir a Magdalena.»

—Jose, ella ha estado muy quieta últimamente. No ha hecho nada que te moleste. ¿Por qué no puedes dejarla en paz? —cuestionó Andrés, frunciendo el ceño con disgusto.

—No puedo.

El rostro de Josefina se volvió glacial. —¡¿Con qué derecho me pides que me calme después de todo lo que ha hecho?! ¿Qué pasa con todo el daño que me hizo? ¿Acaso crees que soy de piedra? Yo soy muy rencorosa. Me ha puesto tantas trampas, ¡que ni por un segundo he pensado en perdonarla!

Ella desprendía un aura imponente. Sus facciones se veían afiladas y cortantes; poco a poco, se estaba convirtiendo en alguien que él ya no reconocía.

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