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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 209

Su actitud tan seca hizo sentir muy incómoda a Jimena, pero de todos modos mantuvo la sonrisa en el rostro.

Llamó al mesero y le indicó:

—Joven, ya puede traer los platillos.

El mesero asintió.

—Enseguida.

Cuando toda la comida estuvo servida, dijo sonriente:

—Jose, pedí puros platillos que te encantan. Seguro con la dieta del hospital no podías comer nada rico, así que le pedí al chef que preparara esto especialmente para ti. Ándale, pruébalo.

Josefina, en cambio, clavó la mirada en Andrés, que estaba sentado enfrente.

Andrés se había mantenido callado, con el semblante ensombrecido. Al cruzarse con la mirada de su hija, respiró hondo, suavizó un poco su expresión y le dijo:

—Jose, tu padre actuó por impulso. No debí levantarte la mano. ¿Todavía te duele?

Josefina parpadeó rápidamente para contener las lágrimas, se pasó un nudo en la garganta y preguntó:

—¿Pueden contestarme una cosa?

Jimena asintió.

—Dime, Jose.

Josefina tomó aire y soltó:

—¿Por qué tratan tan bien a Magdalena Salinas?

La mirada de Jimena esquivó la suya por un segundo antes de responder:

—La trajimos a vivir con nosotros, es obvio que tenemos que tratarla bien. Lleva más de diez años a nuestro lado, ya le agarramos cariño. Es casi como si fuera de la familia.

Hizo una pausa y continuó con tono de sermón:

—Jose, Magda tiene toda la intención de llevarse bien contigo. ¿Por qué no le das chance? Intenta convivir con ella, vas a ver que en realidad le tienes muchos prejuicios y hay puros malentendidos...

Josefina se levantó de golpe.

—Ni en sueños.

Se dio la vuelta para marcharse.

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