Ben
—¿Prometes velar por la seguridad de la Manada Garra Negra?
—Sí, lo prometo. —Presionó la punta del cuchillo contra mi palma y traté de contener un siseo al contacto de la hoja de plata.
—¿Prometes anteponer la vida de los miembros de la Manada Garra Negra a la tuya?
—Sí, lo prometo. —Comenzó a arrastrar la hoja, casi con renuencia, por mi mano.
—¿Prometes anteponer la vida de la Alfa de Garra Negra a la tuya?
Seguía sin mirarme. —Sí, lo prometo.
—¿Juras lealtad, en todo, a la Manada Garra Negra… —Tomó aire y lo soltó despacio— y a mí como tu Alfa?
Esa vez no respondí. Quería sus ojos, que viera mi respuesta, no solo escuchara las palabras. Cuando por fin me miró, vi el dolor y la preocupación en sus ojos. Pensaba que estaba dudando o que lo estaba reconsiderando. Aquello era una de las cosas de las que más seguro estaba, lo cual resultaba absurdo si pensaba en dónde me encontraba mentalmente un mes atrás.
Giré mi mano sobre la suya para que nuestra sangre se mezclara. Sentí su necesidad de apartarse, pero mi agarre fue firme.
—¿Qué? —Elara intentó soltar mi mano de nuevo, pero no lograba dejarla ir todavía.
—Jax y Dev son los primeros en saludar. —Me toqué la sien con la otra mano y ella respondió con su propia mirada de hastío—. Richard tiene que ser nuestra primera parada. Tenemos un día largo por delante y quiero ver al antiguo Beta y al Delta. Necesito saber si debemos buscar a otro miembro para el equipo.
—Pero qué presumido.
—No, efectivo y eficiente. Necesitas un equipo en el que puedas confiar. Mi instinto me dice que le demos el título de Delta a Jax y Dev en conjunto, pero si Sebastian no es un problema, entonces a ellos hay que nombrarlos guerreros principales y entre los tres pueden encargarse del entrenamiento. Necesitas más lobos que sepan pelear, y así mantienes a los cachorros y adolescentes ocupados para que no sean un blanco fácil. Tu enfoque debe estar en los rebeldes y las brujas; el de ellos, en los miembros. No deberías estar haciendo todo esto sola; probablemente ese fue el mayor error de tu padre. No me mires así. Él sospechaba, pero en vez de forzar el asunto, se guardó todo y eso lo mató. Seguramente tenía respuestas a preguntas que nosotros seguimos haciéndonos, pero no quería que tuvieras que lidiar con su desorden. Es lo que tú estás haciendo ahora, y se acaba… ya.
Dejé que soltara mi mano y la guie hacia la puerta. Podía ser su Beta, pero también era su compañero. Dentro de esa casa éramos iguales; afuera, ella era la jefa y yo podía respaldarla, pero ella sabría que estaba a su lado, no detrás de ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...