Entrar Via

La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 80

Tania bajó la mirada, una sonrisa casi imperceptible se dibujó en sus labios, pero al darse la vuelta, su rostro seguía mostrando una expresión de agravio y con los ojos llenos de lágrimas: —¿Entonces por qué me lo preguntas así?

Ethan guardó silencio por un momento y finalmente la ayudó a sentarse de nuevo: —…Olvídalo, no hablemos más de eso.

—Quizás me equivoqué.

Tania se acurrucó en su abrazo, con voz suave: —Ethan, de verdad tengo mucho miedo… miedo de que un día me dejes…

Ethan le dio unas palmaditas en la espalda, pero su mirada seguía siendo compleja.

¿A quién debía creerle?

Tania y Ethan se despidieron. Al llegar a la mansión Sandoval, entró con los ojos todavía enrojecidos y las largas pestañas húmedas de lágrimas, luciendo completamente desvalida.

—¿Tania?

Julián Sandoval, que estaba sentado en el sofá revisando unos documentos, dejó lo que estaba haciendo al verla así y se levantó con el ceño fruncido. —¿Qué pasó? ¿Quién te hizo daño?

Tania se mordió el labio y negó suavemente con la cabeza, su voz era apenas un susurro: —No… no es nada, solo estoy un poco cansada.

Pero sus lágrimas caían como perlas de un hilo roto, sin poder detenerse.

Cualquiera que la viera se daría cuenta de que había vuelto a casa después de haber sido maltratada.

El rostro de Julián Sandoval se ensombreció. Se acercó a ella y le dijo con tono frío: —¿Fue Ethan Ramos?

¿Quién más podría ser?

Tania acababa de salir con él y estaba bien, pero al volver, tenía ese aspecto tan lastimero.

Tania no dijo nada, solo se retorcía los dedos con la cabeza gacha y los hombros temblorosos, como si hubiera sufrido la mayor de las injusticias.

Con su silencio, confirmó la sospecha de Julián.

—¿Qué te hizo?

Aquel chico de la familia Ramos siempre había sido educado y sensato. A Tania le gustaba mucho.

Cada vez que salía con Ethan Ramos, volvía radiante de alegría. Verla así hoy era algo inusual.

José Sandoval, que acababa de bajar las escaleras, también vio a Tania así y se acercó rápidamente.

¡Acaso Luna Ramos había recuperado la memoria!

Tania sollozaba, su voz sonaba herida e indefensa.

—No lo sé… Desde que mi hermana salió de la cárcel, Ethan ha estado siempre distraído, y hoy incluso sospechó de mí… Hermano, ¿será que… será que ya no quiere casarse conmigo?

Cuanto más hablaba, más triste se ponía, y sus lágrimas caían con más fuerza. Parecía frágil y desamparada.

La mirada de José Sandoval se heló, sus ojos brillaron con ferocidad.

Le dieron ganas de golpear a Ethan con todas sus fuerzas.

—¡Ese mocoso de Ethan Ramos, de verdad cree que puede jugar con la familia Sandoval!

Julián no era de los que hablan a espaldas de los demás, así que marcó directamente el número de Ethan para preguntarle qué pretendía.

—Ethan, ¿qué pretendes?

—Tania te es completamente fiel, ¿y ahora dudas de ella por algo sin pruebas?

Al otro lado de la línea, Ethan guardó silencio por un momento antes de responder con voz grave: —Solo quiero aclarar lo que pasó en aquel entonces.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno