Sintió que Leonor era una maleducada. Criada en el campo, ¡no se comparaba en nada con la Tania que ellos habían educado con tanto esmero!
Recordó cómo, desde que salió de la cárcel, el carácter de Leonor se había vuelto duro como una piedra.
No se parecía en nada a la chica tímida y simplona de antes.
Al pensar en lo que le habían hecho a Leonor en el pasado.
El matrimonio Sandoval se miró.
Enrique y Laura pensaron lo mismo.
¿Sería posible que esa chica del campo hubiera tenido un golpe de suerte y realmente se hubiera relacionado con un Cillin?
Esa chica odiaba a la familia Sandoval con todas sus fuerzas. Si de verdad se casaba con David…
¿Qué beneficio sacarían ellos de eso…?
¡No, tenían que impedir que Leonor siguiera en contacto con la familia Cillin!
—Vaya, parece que ya se cree con alas—.
Enrique soltó una risa fría. —Consiguió un buen partido y ahora reniega de su propia familia—.
Laura abrazó a Tania con ternura: —Tania, no estés triste, ella no merece tus lágrimas—.
Tania se acurrucó en los brazos de su madre y asintió suavemente, disfrutando del cariño exclusivo del matrimonio Sandoval.
Pero en el fondo de sus ojos brilló un destello de resentimiento.
¿Por qué Leonor podía relacionarse con la familia Fuentes?
¡Si no era más que una escoria que había pasado cuatro años en la cárcel!
¿Por qué todavía había gente que la trataba tan bien?
Tania apretó los puños con fuerza, pero los relajó rápidamente. Cuando levantó la vista, su rostro volvía a mostrar la misma expresión dócil y frágil de siempre.
—Papá, mamá, no se enojen, no es bueno para su salud...—.
Habían discutido innumerables veces por este motivo.
Ambos sentían que era culpa del otro. Si no hubieran traído a Leonor de vuelta, se habrían ahorrado muchos problemas.
No fue hasta hace cuatro años, cuando hicieron que Leonor cargara con la culpa de Tania y pasara cuatro años en la cárcel, que sintieron que la paz había regresado a sus vidas.
Pero ahora, con Leonor fuera de la cárcel, volvía a causar problemas.
Para Enrique y Laura, ¡Leonor no era más que una fuente de problemas!
Mientras el matrimonio Sandoval discutía acaloradamente sobre el mismo tema de siempre.
Tania bajó la mirada, ocultando la oscuridad en sus ojos. Como una espectadora, observaba con frialdad la hipocresía y las excusas de ambos.
Hace cuatro años, pudo hacer que Leonor cayera del cielo al infierno.
¡Y cuatro años después, podía volver a aplastarla en el lodo!
¡Para que no pudiera volver a levantarse jamás!

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