Entrar Via

La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 57

Leonor siguió observando el estado de la joven.

Quizás gracias a la píldora, su respiración se había estabilizado un poco y ya no era tan agitada como antes, aunque el sarpullido aún no había desaparecido.

Leonor sacó sus agujas de plata del bolso y le clavó una en un punto de la mano y otra en la muñeca para estimular los meridianos y aliviar la reacción alérgica.

Unos diez minutos después, llegó la ambulancia.

Cuando los paramédicos entraron, la respiración de la joven ya era mucho más estable.

Subieron a la joven a la ambulancia. Leonor dudó un momento, pero al final decidió acompañarlos.

Si ayudas a alguien, hazlo hasta el final. Si salvas a alguien, asegúrate de que esté a salvo.

Además, la joven había tomado su Esfera Purificadora. Si algo le pasaba, ella también tendría parte de responsabilidad.

En el hospital, en la habitación.

Leonor estaba sentada junto a la cama de la joven, mirando sus mangas manchadas de sudor y suspirando suavemente.

No había podido comprarse el vestido nuevo y, en cambio, había acabado inesperadamente en el hospital.

—Eh... hola—.

—¿Dónde estoy...?—.

Se oyó una voz débil.

Leonor levantó la vista. La joven que había sufrido el shock ya estaba despierta. Aunque todavía estaba un poco pálida, miraba a su alrededor con confusión.

Solo recordaba que se había desmayado mientras estaba de compras, pero de vez en cuando oía una voz femenina, fría pero tranquila, que le transmitía una gran seguridad.

Y al despertar, estaba en el hospital.

Atando cabos...

La joven se dio cuenta de que Leonor, la mujer sentada junto a su cama, era sin duda la persona que la había salvado. ¡Esa voz fría y serena era la suya!

Al pensar en esto, los ojos de la joven se iluminaron y miró a Leonor con gratitud.

—¡Seguro que tú eres la chica que me salvó!—.

—¡Mil gracias!—.

En ese momento, el médico de cabecera de la joven entró para revisar su estado.

—¿En qué hospital trabajas? ¡Quisiera ir a darte las gracias personalmente!—.

—¿Qué te parece si te llevo una placa de agradecimiento? He oído que a los médicos les gusta eso—.

Al ver que Jessica estaba fuera de peligro y se encontraba bien...

Leonor se levantó y cogió su bolso: —No es necesario, solo fue un pequeño gesto—.

Se dio la vuelta para irse, pero Jessica se incorporó rápidamente en la cama: —¡Espera! ¡Al menos dime tu nombre!—.

—Y tu número de teléfono—.

—Para poder contactarte más adelante—.

Leonor se detuvo y se giró para mirarla.

—Me llamo Leonor Sandoval—.

Jessica se quedó un poco sorprendida. El nombre le sonaba, pero no recordaba de qué.

Cuando reaccionó, la figura de Leonor ya había desaparecido por el pasillo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno